viernes, 10 de mayo de 2013

Estimulación Cognitiva en la Tercera Edad


La estimulación cognitiva, engloba todas aquellas actividades que se dirigen a mejorar el funcionamiento cognitivo en general (memoria, lenguaje, atención, concentración, razonamiento, abstracción, operaciones aritméticas y praxias) por medio de programas de estimulación.

Cada vez resultan más familiar hablar del envejecimiento poblacional y el envejecimiento activo. El notorio aumento de la población de adultos mayores, ha provocado mayor interés en las características que presenta este grupo.

Conceptos relativamente recientes como "calidad de vida" y las definiciones más actuales de "salud" han propiciado la dirección de este interés al conocimiento de las necesidades y expectativas que deben ser satisfechas para garantizar que las personas de mayor edad se desarrollen en el marco de estos términos.

Específicamente en el ámbito de la salud, la preocupación por identificar las características biopsicosociales propias del envejecimiento y distinguirlas de los signos que no constituyen una propiedad del envejecer, ha permitido el desarrollo de medidas de prevención y abordaje de los factores que pueden afectar negativamente la calidad de vida y la salud de los adultos mayores.

Uno de los criterios principales, es la autonomía y funcionalidad del desempeño en la realización de actividades cotidianas. Esto se debe a que implica, por una parte, la coordinación de una serie de habilidades y factores, y por otra, la consecución de condiciones que permiten una calidad de vida admisible.

Dentro de las habilidades que están a la base del desempeño autónomo y funcional, se encuentran los procesos cognitivos, que son aquellos procesos mentales involucrados en el procesamiento de la información (tanto la proveniente del ambiente como la ya almacenada en la memoria) mediante los que se logra el aprendizaje y la reelaboración de habilidades, conocimientos y valores.

Los procesos cognitivos se tipifican en básicos (percepción, atención y memoria) y superiores (lenguaje, razonamiento, aprendizaje y control de la conducta). Todos ellos se sustentan en estructuras neurobiológicas, que requieren encontrarse indemnes para su óptimo funcionamiento.

Los procesos cognitivos permiten la realización de actividades cotidianas (como conversar, prepararnos una taza de café, manejar dinero) y de tareas más complejas (leer sobre un tema sobre el que tiene poco conocimiento, encontrar la mejor solución a un problema, aprender un instrumento musical). Es decir, permiten las características típicamente humanas: el ser sociales e inteligentes.

No obstante, al envejecer, los sistemas biológicos del organismo se afectan, lo que se traduce en una disminución de su funcionar. Este proceso también se evidencia en el cerebro, el cual disminuye de peso y tamaño a medida que la edad aumenta y recibe menor irrigación sanguínea y por tanto, una menor nutrición celular.

Estos cambios, afectan algunos procesos cognitivos, entre ellos la velocidad de procesamiento, la atención y la memoria. Esto se evidencia en algunas dificultades menores que se presentan lenta y progresivamente en el tiempo, como olvidar dónde se dejó algún objeto, no recordar una cita, "perder el hilo" de una conversación o tener dificultad para acordarse de los nombres de las personas que se conocen recientemente.

Este cuadro se presenta de manera distinta y diferente en las personas, para ello influye principalmente los años de escolaridad, la ocupación laboral y el nivel intelectual previo. Y el impacto que pueden tener en el desempeño de un individuo guarda una estrecha relación con las expectativas, intereses, roles y ocupaciones del mismo.

Las investigaciones no se orientan solo a caracterizar a las personas en función de su edad. Una cantidad importante de ellas se orienta a la búsqueda de soluciones para las dificultades que se deben enfrentar con el aumento de la edad. Así, los estudios han permitido determinar que las funciones cognitivas que se van comprometiendo al envejecer, se pueden fortalecer a través de programas de Estimulación Cognitiva, diseñados especialmente para ello.

La estimulación cognitiva tiene como propósito conservar la capacidad intelectual y enseñar estrategias que permitan hacer mas despacio y compensar los cambios en el procesamiento mental que se producen con el aumento de edad.


Se basa en la característica de plasticidad cerebral que tiene el sistema nervioso, aún en el envejecimiento. Se refiere a la capacidad adaptativa del cerebro de modificar su organización estructural y funcional, en virtud de las experiencias vividas por el individuo. Esto implica que pese a los cambios cerebrales que conlleva el aumento de edad, el cerebro puede reorganizarse y así permitir tanto el mantener las funciones cognitivas de la persona como el desarrollo de nuevas habilidades.

Los programas de estimulación cognitiva organizan actividades de ejercitación o compensación de habilidades, bajo criterios de complejidad progresiva y funcionalidad. Son guiados por un especialista, que actúa como mediador o facilitador del logro de las actividades, dando estrategias que permitan paulatinamente y cada vez con mayor autonomía, realizar actividades de mayor complejidad.

La finalidad última de la Estimulación Cognitiva es favorecer la participación activa y el desempeño autónomo y funcional de los adultos mayores en las actividades que desempeñan normalmente o en otras nuevas que deseen aprender.

En las ventajas de la estimulación cognitiva en los adultos mayores, cabe destacar:
·        Los programas pueden ser orientados a las características y necesidades particulares de las personas a las que se dirigen, lo que permite una intervención altamente personalizada.
·        Al ser una instancia de estimulación guiada por un profesional, las habilidades no sólo se pueden preservar (como ocurre al ejercitarlas a través de la lectura o resolviendo juegos de ingenio o crucigramas), sino que se pueden aumentar y compensar.
·        El impacto que tienen en la protección de las funciones cognitivas supera los que se derivan de una mayor edad.
·        Las habilidades que se ejercitan mantienen los niveles alcanzados luego de su intervención. De hecho, habilidades entrenadas en pocos meses se mantienen al menos por dos años.
·        Las habilidades que se ejercitan son relacionadas a las actividades cotidianas, lo que favorece la autonomía y seguridad de las personas.
·        Actúa como un factor protector frente al declive cognitivo de la edad y al resultante de patologías como el Deterioro Cognitivo Leve y la Enfermedad de Alzheimer.
·        Disminuyen el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer y de llegar a las etapas de mayor gravedad, posiblemente por retrasar sus manifestaciones clínicas.

Dentro de los profesionales que pueden diseñar y aplicar Programas de Estimulación Cognitiva para los adultos mayores se encuentran los fonoaudiólogos (logopedas). Esto, por tratarse de profesionales con amplios conocimientos respecto al lenguaje (incluyendo las relaciones lenguaje-mente; lenguaje-cerebro y mente-cerebro) y los principios de evaluación y terapia, ya que ellos cuentan con conocimientos básicos de psicología del aprendizaje, neurología, neuropsicología y desarrollo humano. Este bagaje de conocimientos lo capacita para valorar, desarrollar, fortalecer y compensar habilidades mentales, de acuerdo las características y necesidades de individuos particulares.

No obstante, no se puede desconocer la valiosa contribución de otros profesionales a este campo, entre los que se cuentan los neurólogos, psicólogos y terapeutas ocupacionales, quienes -desde distintas perspectivas y con dominios de conocimiento diferentes-promueven y posibilitan el mejoramiento de la calidad de vida del adulto mayor.

Ejercitemos nuestro cerebro una de las grandes y maravillosas obras de Dios.

(Créditos: El presente artículo se elaboró con consultas 
a la Lic. Silvia de Guevara, Logopeda)

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