viernes, 24 de marzo de 2017

La Tristeza En Las Personas Mayores. Maneras De Combatirla - Parte 2



Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes” 2 Corintios 9:8 NVI  

·         La tristeza puede llevarnos a la depresión

Iniciemos por definir ¿Qué es la depresión?: La depresión clínica, es una enfermedad grave y común que nos afecta física y mentalmente en nuestro modo de sentir y de pensar. La depresión nos puede provocar deseos de alejarnos de nuestra familia, amigos, trabajo, y escuela. Puede además causarnos ansiedad, pérdida del sueño, del apetito, y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades.    

Hay muchas concepciones distintas que se plantean como aliviar la depresión. Algunas mantienen que las medicinas son la única manera; otras dicen que la nutrición es mejor. En realidad, ambas influyen en nuestra química cerebral y a su vez en nuestras emociones. Algunos dicen que la práctica regular de la meditación es la mejor; otros afirman que lo mejor es soltar las emociones reprimidas y finalmente hay quien dice que todo consiste en encontrar significado y propósito en la vida.  

Pero ante todo lo anterior yo conozco y recomiendo al médico de todos los médicos Jehová Rafa, ¿Qué cómo lo sé? A continuación, les cuento:

Moisés se enfrenta a una situación difícil en el desierto y en vez de quejarse, él ora. Eso es lo que nosotros también deberíamos hacer. Cuando estamos en el dolor, debemos orar. Dios responde a Moisés y le mostró un pedazo de madera, el cual echó Moisés al agua, y al instante el agua se volvió dulce. Dios entonces inicia una prueba y les dice en Éxodo 15 versículo 26: “Si escuchan mi voz y hacen lo que yo considero justo, y si cumplen mis leyes y mandamientos, no traeré sobre ustedes ninguna de las enfermedades que traje sobre los egipcios. Yo soy el Señor, que les devuelve la salud.” Aquí vemos que el Señor se reveló como Jehová Rafa. En medio de su amargura y dolor, Dios se revela como su Sanado”. 

La palabra Rafa se utiliza unas sesenta veces en el Antiguo Testamento y significa, “para restaurar, sanar o curar” físicamente, emocionalmente y espiritualmente. 

Ahora bien, si nosotros ponemos de nuestra parte, que es lo más importante hasta con Dios, entonces podemos cambiar como nos sentimos en la forma siguiente:
1.    Usando la mente.
2.    Calmando nuestro sistema nervioso.
3.    Moviendo el cuerpo de manera que refleje como queremos sentirnos.
4.    Visualizando.
5.    Ser agradecido.
6.    Dando amor.


Todas las maneras funcionan. Pero la más rápida de todas para cambiar como nos sentimos en un momento dado, y la que genera de un modo más fácil cambios a largo término, es utilizar el cuerpo.

Partiendo sencillamente de los músculos faciales varios investigadores de la Universidad de Alaska, en Anchorage, pidieron a unos voluntarios que observaran fotografías de personas que sonreían o fruncían el ceño. A la mitad de los voluntarios se les pidió que miraran las caras, pero a la otra mitad se les dijo que imitaran la sonrisa, o bien el ceño fruncido. De una forma inmediata todos los voluntarios encajaron con esos estados de ánimo. Los que imitaron la sonrisa disfrutaron de un estado de ánimo más positivo. Los que imitaron el ceño fruncido no se sintieron de tan buen humor. Los que se limitaron a mirar las caras no sintieron nada. Y lo que resulta más interesante es que los resultados fueron más pronunciados cuando los voluntarios copiaron las expresiones faciales mientras se miraban en un espejo.

William James (1842 - 1910, Nueva Hampshire, Estados Unidos, fue un filósofo estadounidense con una larga y brillante carrera en la Universidad de Harvard, donde fue profesor de psicología, y fue fundador de la psicología funcional), sostenía que "Nosotros, con nuestra conducta, con nuestra manera de comportarnos, podíamos cambiar la forma en la que nos sentíamos". Si esto lo aplicamos a la sonrisa, lo que quiere decir es que, si lo natural cuando estoy contento es que sonría, también cuando elija sonreír, aunque de entrada no me apetezca, acabare sintiéndome contento. Por eso, "Si aprendes a gestionar tu cara, también podrás gestionar tus emociones".

Mover ciertas partes del cuerpo causa lo mismo. Cuerpo recto, hombros atrás balancear los brazos con alegría mientras caminamos eleva nuestro estado de ánimo, mientras que andar encorvado y mirar al suelo lo empeora.  

Busca una postura: ponte derecho, espinazo erguido, cabeza y ojos al frente, las piernas abiertas a la altura de los hombros; los hombros hacia atrás y las manos en las caderas. Nos generan confianza.  

Otra herramienta es la visualización, si quieres crear algo en tu vida, si quieres lograr un objetivo o alcanzar una meta, primero tienes que crearlo en tu mente, tienes que visualizarlo, sentirlo y desearlo con toda intensidad. Esa visión crea la fuerza suficiente, para pasar a la acción y dar los pasos necesarios hasta que se convierta en realidad.   

El cerebro no distingue lo real de lo imaginario. Por eso si nos imaginamos que actuamos como "Soy lo bastante bueno para no estar triste", nuestras redes neuronales cambiaran para reflejar que lo soy. 

En los estudios sobre neuroplasticidad que comparan la práctica física con la práctica imaginada, los resultados son los mismos: el cerebro cambia con independencia de que una persona esté haciendo algo o imaginándoselo. Como ya hemos dicho, el cerebro no distingue entre la realidad y la ficción.  

No hay nada de magia en lo anterior, todo es fe y esta ocurre cuando nos enfrentamos a nuestras dificultades, en lugar de intentar evitarlas.


Recuerda que la fe es certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Necesita entender este principio para vivir en la certeza de lo que se espera.

Si yo tengo un hijo enfermo, yo no sé nada de medicina, pero lo que hago es llamar al doctor y poner la vida de mi hijo en las manos de ese Doctor.  Cuando lo llevo al Doctor hay en mi una seguridad de que el médico tiene el suficiente conocimiento para manejar ese problema y no voy a interferir en ese trabajo, solo me siento a esperar y tengo la certeza de que sus conocimientos arrojarán luz sobre ese problema.  Pues, con mucha más razón debo manejar las cosas espirituales con certeza sabiendo que el Creador tiene toda la sabiduría necesaria para resolver los más grandes conflictos de la vida.

La certeza que viene de la fe que Dios da, viene al entender que Dios realmente es el creador de todo y que nada escapa de su mano.  Su poder es sin igual y grande.  Hoy debo confiar en Dios en el tiempo de la turbación y de la tempestad.  Necesito confiar con él con toda mi alma hasta el último día de mi vida y dejar que la certeza germine hacía lo que se espera.  El Señor es el Dios de la esperanza y en El yo esperaré.

Señor.  Gracias por ser el Señor de la esperanza.  En medio de un mundo lleno de desesperanza hoy quiero descansar plenamente en ti y dejar que la certeza que viene de ti, pueda germinar hacía lo que se espera.  Cuán grande es la esperanza que viene de tu mano.  Fortaleza y Gracia vienen de ti. Amén.

Bueno entonces ahora empezamos, visualiza y adopta posturas erguidas, estas te ayudan a salir de la depresión. Y recuerda "Tienes que creer lo que vas a hacer".


sábado, 18 de marzo de 2017

La Tristeza En Las Personas Mayores. Maneras De Combatirla - Parte 1






Proverbios 12:25 “La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra” NVI

El aspecto más relevante que indica una adecuada salud mental de una persona a cualquier edad es la valoración satisfactoria que esta hace de sí mismo, de su entorno y de cómo maneja este entorno.

En la vejez, diversas condiciones cambian y algunas de ellas están en relación con pérdidas a distintos niveles (muerte de seres queridos, tener una enfermedad crónica, etc.) que convergen en este periodo de la vida e influyen en el estado de ánimo y por lo tanto en su bienestar. La tristeza es frecuente ante este tipo de experiencias.  

Para superar la tristeza hay que convencerse de que se puede superar.

Hoy queremos ver cómo vamos a desechar la tristeza mejorando el grado de bienestar psicológico a través de la realización de actividades que den sentido a la vida cotidiana y permitan el disfrute y desarrollo personal.

Vamos a:
·         Aprender diferenciar cuando una reacción de tristeza es normal o patológica.
·         Entender de qué depende el bienestar psicológico.
·         Prevenir estados depresivos.
·         Profundizar sobre el efecto positivo que la actividad tiene sobre el bienestar.
·         Incrementar el número de actividades agradables y la satisfacción que nos producen.

A lo largo de la vida suceden múltiples cosas: cumplimos años, tenemos peores condiciones de salud, mueren seres queridos, etc. Frente a estos cambios, una respuesta emocional muy común es la tristeza. La tristeza es una reacción normal e incluso "saludable" ante diversas situaciones. No sería "sano" no reaccionar emocionalmente ante una circunstancia que signifique perdida.

Una filosofía de vida saludable es aquella que acepta y supera vivencias negativas; debemos aprender a contentarnos y enriquecernos aceptándolas y superándolas.  

La tristeza es un sentimiento que afecta todo el ser, provocando la caída del estado de ánimo y una sensación de pesar que se experimenta en el cuerpo; este se hace lento, y la mente se llena de pensamientos oscuros.

Con la tristeza reducimos la atención focalizada en el entorno para centrarla sobre uno mismo. Abandonamos así todo lo que nos rodea, incluyendo los seres queridos y cercanos. 

La tristeza puede sobrevivir tras haber sufrido alguna perdida personal (amor, trabajo, estatus, sueños...) en cuyo caso puede que forme parte de una de las fases de duelo por las que las personas atravesamos en estos casos. Quizá también esté provocada por la caída de un ideal, que manteníamos, sobre otra persona o incluso sobre nosotros mismos.  

La tristeza en ciertas circunstancias provoca un sentimiento de soledad, otras veces, tras una decepción, la tristeza nos transporta a un lugar de nuestro pasado donde las cosas iban mejor y se trasforma en nostalgia.  

Uno de los recursos más eficaces de los que dispone nuestro organismo para aliviar la tristeza es el llanto, así que si tiene deseo de llorar… llore. Otras es la ira. La tristeza disimula con frecuencia una gran indignación y un gran enfado. A personas que les cuesta la emoción del enfado se van con frecuencia a la tristeza y cuando se permiten enfadarse la tristeza se va trasformando.  

Saber diferenciar cuando una reacción es normal o patológica es el punto de partida para planificar cambios dirigidos a disminuir la tristeza y mejorar u optimizar el bienestar, pero, en caso necesario, hay que solicitar ayuda profesional.

Diferencia entre estado de tristeza y como esta se va convirtiendo en depresión enfermedad:

1.    Tristeza: Implica sentimientos de tristeza específicos relacionados con la vivencia de alguna perdida ocurrida.
Depresión: La tristeza se va asociando a perdida de interés por las actividades cotidianas, falta de concentración, sentimientos de autocompasión y desesperanza.

2.    Tristeza: Estos sentimientos no se generalizan a otras situaciones y no repercuten en los sentimientos de valorización personal.
Depresión: Los sentimientos depresivos se generalizan a todos los ámbitos de la vida. La persona se conmisera a sí mismo.  

3.    Tristeza: No influye de forma significativa en el nivel de actividad cotidiana ni comportan un retraimiento de las relaciones sociales.
Depresión: Aparecen síntomas fiscos: insomnio, fatiga, inapetencia, etc.

4.    Tristeza: Tienen un límite en el tiempo. Cuando la circunstancia experimentada es grave (como es la pérdida de un ser querido), la adaptación supone un periodo de tiempo más prolongado que se caracteriza por la asimilación y aceptación progresiva de la nueva situación.
Depresión: los sentimientos de tristeza y depresión provocan una incapacidad para realizar actividades cotidianas y repercuten en retraimiento social. Esta problemática se prolonga en el tiempo.


Es importante afirmar que la edad no parece ser un factor determinante que influya ni de forma negativa ni positiva sobre el grado de bienestar. Son ciertas condiciones externas que sobrevienen a la vejez (tener peor salud, no poder valerse por sí mismo, etc.), las que influyen en el bienestar. Pero, además, muchas de esas condiciones tienen que ver con recursos personales, entendidos estos como las habilidades para relacionarse con los demás y desde luego, las actividades que realizamos dependerán esencialmente de nosotros mismos.

Debes de tener siempre presente en tu pensamiento que, si lo puedes soñar, lo puedes lograr. Si puedes luchar por alcanzarlo ya es casi tuyo... Nada es imposible si tú haces lo posible para lograrlo. Bueno es que recordemos que si ríes el mundo reirá contigo, si lloras, solo tú te mojaras la cara. 

·         La importancia de ser una persona activa

Existe una continuidad a lo largo de la vida: las cosas que nos gustan, nuestras aficiones, se mantienen y añaden la curiosidad por aprender cosas nuevas y la búsqueda de nuevas actividades. Entonces bueno es hacer las cosas que nos gusten hacer, siempre y cuando estas no amenacen nuestra salud.

Disfrutar con las cosas que hacemos, hacerlas con entusiasmo y energía es una buena receta y antídoto contra la tristeza, pues:
¾    Mejoran la salud.
¾    Contribuye al mantenimiento de habilidades funcionales.
¾    Potencia el contacto con otras personas.
¾    Generan un sentimiento de autoeficacia durante y después de su realización.
¾    Mantiene y mejora la capacidad mental.
¾    Propicia un pensamiento positivo.
¾    Permiten el disfrute durante su consecución.

La tristeza genera pereza y recordemos que Proverbios 19:24 nos alerta: “El perezoso mete la mano en el plato, pero es incapaz de llevarse el bocado a la boca” NVI