viernes, 19 de agosto de 2016

La Arquitectura, La Tercera Edad Y La Sociedad



A veces me escriben y me dicen ¿Qué hace un pastor metido en estos temas? Déjenme tan solo auxiliarme de la Palabra de Dios y responderles: “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” Santiago 4:17   RV 1960

El presente trabajo está orientada a explorar los obstáculos que la arquitectura manifiesta para integrar socialmente al grupo etario reconocido de la Tercera Edad.

Socialmente la figura del Adulto Mayor podríamos decir que se encuentra olvidada y en muchos aspectos degradada y carente de valoraciones positivas. Aun cuando el incremento de la expectativa de vida en las últimas décadas, ha prolongado su presencia vital en la sociedad y las transformaciones de ésta han avasallado sus costumbres haciendo caso omiso a las nuevas demandas que este vulnerable grupo posee y manifiesta.

Por esta razón, se deben buscar cambios en el hacer arquitectónico, entendiendo y teniendo en cuenta la evolución de las estructuras sociales y adaptando los espacios a las nuevas demandas.

¿Cómo poder brindar calidad de vida a la Tercera Edad a través del hacer arquitectónico que aporte esta profesión?

Para contestarnos lo anterior, en términos generales, se deben formular proyectos que sean altamente participativos e integradores, que aporten mejoras en los aspectos esenciales de la vida de las personas de este grupo, para así responder a nuestra inquietud de servir positivamente a la sociedad desde una perspectiva humana de la arquitectura.

La tercera edad es un grupo particular de población, comprende a personas cuya edad se sitúa entre los sesenta a los ochenta o más años, en coincidencia con la edad de jubilación y sus consecuentes repercusiones psicosociales.

Actualmente va en aumento un sector activo, autónomo y autosuficiente de la Tercera Edad, en él, se encuentra un mayor potencial humano disponible, con alto nivel de desarrollo, buenos estándares de salud y extensión de la esperanza de vida; pero los clichés sociales ya los sacaron de los círculos productivos, aun cuando ellos disponen de grandes recursos y capacidad para participar en el bien común objetivo de toda sociedad.

La situación actual de los Adultos Mayores en nuestras sociedades latinoamericanas, se encuentra limitada en el desarrollo social, entendido este como el individuo que participa activamente en la comunidad, debido a que enfrenta problemáticas que inciden negativamente en su bienestar, en su desarrollo psicofísico (equilibrio mental, emocional) y autónomo.

Uno de los factores de estos inconvenientes, surgen a raíz de que los espacios arquitectónicos contemporáneos, condicionados por el principio dominante del beneficio económico (mercado inmobiliario), el simple practicismo y los innecesarios acabados comerciales en la arquitectura, avanzan en una dirección descontrolada que al no tener en cuenta ciertos aspectos estos, solo llevan el objetivo de satisfacer las necesidades inmediatas, separándose cada vez más de la escala humana y dejando de lado cuestiones sin resolver.

Debemos estar claros que:
1.    La creación de espacios destinados a la Tercera Edad incide en un desarrollo integral de los Adultos Mayo res para satisfacer el bienestar de los mismos.
2.    La ausencia de espacios de participación social y cultural destinados exclusivamente al desarrollo individual de las personas, que pertenecen a la Tercera Edad, produce la exclusión social de los mismos.
3.    La Tercera Edad desprotegida del sistema social en general y en menor interrelación con la juventud

Los nuevos y actuales diseñadores arquitectónicos y los viejos diseñadores parte ya de esta etapa de la vida, deben promover entre los Adultos Mayores un espacio de interacción, integración, participación e inclusión, con la sociedad en su conjunto; para ello ha de propiciarse:
·         El Bienestar Social de los Adultos Mayores a través del desarrollo personal e intelectual mediante servicios eficientes.
·         Proponer envolventes que dignifiquen a los ancianos y persigan el bienestar de su salud psicofísica.
·         Responder a las necesidades funcionales y físicas que requieren las personas en esta edad.
·         Potenciar los servicios con el objetivo de facilitar la permanencia y vivencia de las personas mayores en su entorno social.

Finalmente, se plantea como objetivo último, el conseguir la plena integración en todos los niveles: sociales, culturales y físicos, de las personas Adultas Mayores en el seno de la sociedad.

¿Que lo anterior puede ser irrealizable?


Creemos que no, hasta hace unos años las personas mayores independientes no tenían mayor opción si se sentían solos o temían algún problema de salud, que irse a una residencia convencional (asilo) o ser carga a su familia. Por eso, desde hace unos años, se comenzó a extender la experiencia de Florida (EEUU) y de algunos países del norte de Europa, de crear edificios, urbanizaciones y a veces, verdaderas ciudades, para uso exclusivo de la tercera edad.

Las primeras iniciativas llegaron de la mano de empresas asociadas a los grupos residenciales, entre ellas inmobiliarias que vieron una oportunidad en el alto envejecimiento de la población y en el rechazo de las personas mayores a perder autonomía. Más tarde llegaron las firmas especializadas del sector, que construyeron edificios y urbanizaciones para jubilados.

La ventaja de estos complejos de apartamentos, situados en general dentro de las ciudades, es que las personas mayores (se aceptan normalmente a partir de los 60 años) disponen de una vivienda con una, dos o tres habitaciones, independiente, que pueden personalizar (en algunos casos hasta llevar su mascota) y en la que seguirán haciendo la vida que hacían en su casa. Uno de los residentes manifiesta que "Puedes hacer tu comida o bajar al restaurante", "Entras y sales, recibes las visitas, en tu casa. Es una gran diferencia con la residencia tradicional, en la que tienes que una cierta disciplina horaria". Eso sí, con una serie de servicios y atenciones sanitarias que mejoran la calidad de vida (al eliminar, por ejemplo, la ansiedad ante posibles problemas de salud). Pues combinan las ventajas de una vida independiente y las garantías de asistencia médica y técnica.

Las firmas oferentes de este sector, ofrecen por el precio básico del apartamento un servicio de asistencia médica y enfermería, acceso gratuito a Internet, pulsadores de alarma en los apartamentos y el uso de las zonas comunes; restaurante, salas de estar con TV, biblioteca y sala de prensa, gimnasio, sala de juegos.

Servicios como el aparcamiento, la limpieza, la consulta médica o la fisioterapia y rehabilitación, hay que pagarlos aparte.

Las firmas del sector alquilan estos apartamentos por semanas, meses o años a un precio que, limitándose a lo básico, no es muy elevado si consideramos todos sus servicios, según cada plan los hay desde $ 500.00 mensuales hasta $1,200.00 y si lo haces dentro de un plan anual, por lo general hay un descuento.

Como era de esperar, en muchos lugares están surgiendo este tipo de complejos al margen de la oferta de las grandes empresas residenciales. Cooperativas de mayores, pequeños grupos empresariales y hasta firmas inmobiliarias y de la construcción han visto un negocio interesante.
Ya hay cooperativas que han surgido con el fin de conseguir precios más competitivos,

Conclusión: Lo fundamental que buscamos con esta publicación es el reconocimiento de que la arquitectura; es un medio o una herramienta que permite, no sólo intervenir técnicamente, sino también generar cambios sociales.

Además, queremos demostrar que existen alternativas que no son indagadas y ofrecer nuestro aporte para sentar una base más consolidada dentro de lo que se conoce como “Derrumbar barreras Arquitectónicas para la tercera edad”.

La inclusión de proyectos de este tipo, aportará a este sector, una participación productiva que retornará sus beneficios a la sociedad.

La premisa principal es colaborar mediante servicios de integración y participación social para la Tercera Edad en su entorno socio productivo y físico. La idea preliminar de intervención, se basa en el abastecimiento de servicios y actividades importantes para la reactivación e integración social.

No se busca hacer una arquitectura geriátrica o institucional‑sanitaria; sino proponer programas que brinden los servicios adecuados para que en diferentes situaciones éste sea utilizado.

viernes, 12 de agosto de 2016

Lo Perjudicial De La Postura Y El Discurso Hacia La Tercera Edad

La Biblia nunca habla de una vejez desagradable y en abandono, Más bien señala que es una etapa bella y honrosa.
·         En 1 Crónicas 29:28 dice de David: “Y murió en buena vejez, lleno de días, de riqueza y de gloria; “
Proverbios dice:
·         “Corona de honra es la vejez que se halla en el camino de justicia”. Proverbios 16:31
·         “La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez” Proverbios 20:29

Ahora bien, la Biblia, libro que recopila la Palabra de Dios, dignifica y honra la edad avanzada y el mundo, nuestras sociedades actuales en su gran mayoría, la rechazan y vituperan… todo por prejuicios mal formados o por intereses económicos de un sistema socio-económico injusto.

Erradicar el edadismo (es una de las tres grandes formas de discriminación de nuestra sociedad, por detrás del racismo y el sexismo) en el discurso hacia el adulto mayor constituye un reto fundamental para propiciar un cambio de actitud hacia este segmento generacional. Intervenir en los sistemas que lo perpetúan es clave para lograr la dignificación y avance social transformadora en beneficio de los que ahora son o próximamente serán viejos. 
  
El envejecer es una realidad biológica innata en los seres vivos. Los avances científicos y tecnológicos han permitido extender cada vez más el periodo de vida. Pero los modelos y estereotipos negativos asociados a la vejez han hecho que se instaure la gerontofobia o miedo a envejecer.

Y es lógico temer si se cree que esa extensión extra de vida será una experiencia amarga y excluyente (aludiendo a recuerdos pasados y a una sociedad obsesionada con lo joven, dinámico y moderno). 

La ONU y sus países afiliados, han producido una declaración de derechos de la tercera edad, haciéndose algunas actividades que algo (mínimo) han logrado, pero la falta de educación social en gerontología desde la infancia, sumado a la influencia de los medios masivos de comunicación que privilegian los aspectos sensacionalistas y negativos han contribuido al mantenimiento de enfoques que de ninguna manera favorecen la eliminación de los prejuicios establecidos en nuestras sociedades.

Por consiguiente, el uso de un lenguaje edadista es determinante sobre las posteriores actitudes hacia las personas mayores.

La edad no es el problema de fondo sino la postura y el discurso hacia ella.  

La influencia del pensamiento social negativo hacia las personas mayores interviene categóricamente en la percepción de la realidad, distorsionándola y llevando incluso a adoptar dichos mitos e imagen dominante que lleva a los mayores a comportarse de acuerdo con este perfil que define lo que una persona mayor debe o no debe hacer.

Todo esto conlleva inevitablemente a una pérdida cada vez mayor de independencia y a mayores índices de frustración, depresión y mortalidad anticipada. 

Diversos estudios socio-laborales demuestran que el edadismo, entendido como el conjunto y mantenimiento de estereotipos o actitudes prejuiciosas hacia una persona por el hecho de ser mayor, provoca los discursos, actitudes y consecuentemente la realización de prácticas discriminatorias basadas en la edad. Lo que deja manifiesto la importancia de la alocución en la posterior actitud hacia la vejez.

Para reducir el edadismo y el miedo a envejecer (gerontofobia) se tienen que producir cambios, empezando por las familias en donde las generaciones de mayores están comprometidas en la educación de las generaciones de menores; de igual forma, en los sistemas de educación formal y en sistemas que lo perpetúan, es decir, sistema económico, político, medios de comunicación, cultura popular, gobierno, etc.

Para que esta transformación sociocultural se dé, es necesario crear, proyectar y realizar políticas públicas como privadas que incluyan el diseño, implementación y evaluación de programas dirigidos a reducir el impacto de las ideas y actitudes edadistas insertadas en la sociedad.

En este sentido, desde las Naciones Unidas se ha hecho un llamado a hacer efectivas estas políticas con motivo de la conmemoración del Día Internacional de las Personas de Edad. El objetivo es, precisamente, fortalecer los derechos de las personas de edad y su papel en la sociedad como parte integral de su compromiso en la agenda para el desarrollo.

Combatir el problema es definitorio. La puesta en marcha de acciones educativas orientadas a la sensibilización, la lucha contra los estereotipos negativos, la eliminación de la discriminación (mental, discursiva y actitudinal) en función de la edad y la transmisión de una imagen y discurso público real y positivo sobre las personas mayores en los medios de comunicación deben ser la base que cimentará la dinámica de un envejecimiento activo y saludable, clave para el desarrollo de una sociedad para todas las edades.

Siempre relaciono estas realidades sociales con el mandato y percepción bíblica, tratando de dejar una base para auxilio del creyente y sus pastores en aras de ayudar a la visualización de su compromiso; debemos tomar en cuenta que el poder y señorío de Dios se revela en la edad avanzada, no importan las limitaciones y dificultades.
·         (1 Corintios 1, 27..28) dice que “Dios ha escogido lo que el mundo considera necio para confundir a los sabios; ha elegido lo que el mundo considera débil para confundir a los fuertes; y anular a quienes creen que son algo. De este modo, nadie puede presumir delante de Dios”

El Poder de Dios se revela también en la fragilidad de los cuerpos, ya no jóvenes, débiles, estériles o impotentes y por ello, del vientre estéril de Sara y del cuerpo centenario de Abraham nace el Pueblo elegido.
·         Romanos 4:18..20 señala que “El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,”

También, del vientre estéril de Isabel y de un viejo cargado de años, Zacarías, nace Juan el Bautista, precursor de Cristo.

Moisés es ya anciano (80 años) cuando Dios le confía la misión de hacer salir de Egipto al pueblo elegido. Las grandes obras realizadas en favor de Israel por mandato del Señor no las lleva a cabo en su juventud, sino ya entrado en años.

Nuestro Padre Celestial tiene una promesa para sus hijos fieles:
·         “Aun en la vejez fructificarán. Estarán vigorosos y verdes.” Salmo 92:14.

La Biblia no discrimina si la persona es joven o vieja, sino que a cada uno lo coloca en su sitio en la obra del Señor.
·         “Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir,” Salmo 71:17..18

La Biblia reconoce, otorga y recomienda honor para el anciano cuando dice:
·         “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano. “Levítico 19:32. Este es un mandato, que debe ser obedecido.

De acuerdo a la Palabra de Dios, los ancianos deben ser valorados por su sabiduría, experiencia, saber, y conocimiento:
·         “En los ancianos está la ciencia, Y en la larga edad la inteligencia.” Job 12:12

Recuerda, amado lector, el Señor no te dará una prueba que sea superior a tus fuerzas. Confía plenamente en El y digamos como el rey David:
·         “Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos” Salmo 138:8


Si las cosas son así, entonces ¿Qué estamos haciendo por la dignificación de nuestros ancianos? 

viernes, 5 de agosto de 2016

Dios Ordena Aceptar La Vejez

Las personas mayores necesitan estar preparadas para defender la calidad de sus vidas y para ello han de saber enfrentar nuevas y diversas situaciones. En esta tarea no sólo los rasgos personológicos juegan un papel primordial, sino también las capacidades emocionales del anciano que le permitan resolver diversos problemas cotidianos más allá de aquellos identificados por la lógica y la razón. Al respecto, la inteligencia emocional emerge como requisito esencial.

Los ancianos de hoy son realmente pioneros, explorando por todos nosotros lo que podría significar lo que en la edad de ellos nos enfrentaremos. Como individuos, como sociedades y como la iglesia es un territorio que está verdaderamente desconocido. 

“Y serán como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearán, porque Jehová estará con ellos; y los que cabalgan en caballos serán avergonzados” Zacarías 10:5 RVR1960.

La sociedad de consumo desplaza por inercia a los que no consumen. Y los adultos mayores forman parte de este grupo marginado que, contradictoriamente, va creciendo en relación a otras franjas generacionales, de acuerdo a datos estadísticos.

América Latina y otras partes del mundo, no son la excepción. Pero en América Latina, en un reciente ranking mundial se eleva como una de zona de los "peores países" para envejecer. Lo anterior basado en las políticas públicas que garantizan los derechos de la tercera edad en cada región. A esta problemática se suma una tendencia social preocupante.

Lo que está ocurriendo en nuestra sociedad es que hay una dinámica entre la gerascofobia, termino con que se designa el miedo a envejecer y la gerontofobia, que es el desprecio irracional a los viejos". Incluso en las grandes ciudades esta conjugación hija del miedo ha mutado al delito: "Una de las víctimas es el viejo, cosa que hace 20 o 30 años no era así. Inclusive, pegarle o robarle a un viejo era mal visto en la propia jerga carcelaria y se lo comparaba a un violador".

¿Qué ha pasado?

"Antes, aun en el ambiente marginal, había una identificación positiva con algún viejo. Hoy es todo lo contrario. Ese miedo a ser, hace que rompa el espejo que está adelante".

Las sociedades cada vez son más gerontofóbica, esto se ve robustecido por el paradigma social imperante: "El éxito de la juventud". Este fenómeno se reproduce en las políticas públicas, ya que en su composición la vejez no figura como prioridad.

Todo lo que no es productivo, todo lo que no se ve generando utilidades, no cuenta, no tiene cabida y esto alcanza ya a las personas de 40 años en adelante.

La globalización, temática mundial de boga en muchos países, concibe en sus entrañas un desprecio a lo que no es productivo ni objeto de consumo.

Está sucediendo y no queremos ver, la invisibilidad de la vejez y el temor a verse viejos está instalado en nuestras sociedades. Cuando uno es niño, sueña y piensa en ser bombero, médico, etc. Pero a un joven no se le cruza por la cabeza qué quiere ser de viejo.

El tema de la vejez está ligado a la muerte, a la dependencia, a la enfermedad, que es el estereotipo negativo que tenemos en nuestra sociedad. De ahí de ahí es de donde viene la gerontofobia.

La vejez hay que aceptarla y disfrutarla como cualquier otra etapa del desarrollo humano. No se trata de negar la llegada de la ancianidad y pretender seguir funcionando con esquemas que resultaron útiles en etapas anteriores, ni tampoco de esperarla como una tragedia ante la cual no hay nada que hacer.

Resulta indispensable reconocer las vivencias emocionales, sobre todo las negativas que provoca la evidencia de la vejez. Las limitaciones físicas y a veces intelectuales deben ser reconocidas para poder ser compensadas o corregidas.

La pérdida de ciertos atributos relacionados con la belleza corporal, por ejemplo, debe ser aceptada como inevitable. No se espera por supuesto, que se reciban las arrugas con alegría, ni que se celebre la disminución de la virilidad, lo cual en nuestra cultura es algo lamentable, pero se debe tener en cuenta que todas las etapas de la vida llevan consigo pérdidas y ganancias.

Se vuelve entonces necesario desarrollar la capacidad de reelaborar el concepto de belleza, reajustar el ritmo de la actividad, así como el abandono o reemplazo de ciertas actividades por otras que pueden ser igualmente placenteras y fuentes de emociones positivas.

Toda actividad humana es intencionada y está dirigida a la satisfacción de diversas necesidades. La Tercera Edad no escapa a esta condición. Como en toda etapa de la vida, el anciano debe tener la capacidad de plantearse retos y perseverar en su consecución, aprovechando para ello las distintas oportunidades que se le presentan en su cotidianeidad. Esto no es tarea fácil y apunta a la automotivación como capacidad emocional que permite la orientación afectiva de nuestra vida.

Si el anciano es consciente de que aún le queda camino por recorrer resultará más fácil elaborar proyectos que impriman sentido a su vida. La capacidad de establecerse metas no debe disminuir con la edad, sino todo lo contrario.

Después de haber vivido un tiempo que puede se percibido como largo para algunos, es posible que en ocasiones el adulto mayor se vea tentado a abandonar la lucha por la vida y adoptar posturas pasivas haciendo alusión a criterios como el cansancio, el “no vale la pena” o “posiblemente ya no lo disfrute” lo que constituye un riesgo o amenaza para su salud y bienestar toda vez que compromete su futuro. Pero es cierto que en ocasiones cuesta mucho trabajo seguir y controlar el impulso de “salirse del camino”, lo cual necesita de una gran claridad en las metas y una alta capacidad para disfrutar los pequeños logros como aproximaciones a ellas.

El optimismo es una capacidad emocional de importancia crucial en esta edad. Si el anciano percibe su edad como una oportunidad de vida, si interpreta la vejez no como proximidad a la muerte sino como testimonio de haber vivido, encontrará la manera de enriquecer el contenido de su vida en lo que le queda por vivir. El optimismo le llevará a no atormentarse por cuánto tiempo le falta de vida y le permitirá participar activamente en la construcción del cómo aprender a vivirla.

El disponer de estas capacidades emocionales, tanto las referidas a la conciencia de las emociones propias, como su autorregulación y adecuada orientación hacia objetivos de vida ubicadas en la esfera de la inteligencia intrapersonal, le permiten al anciano lidiar mejor y de manera más eficaz con su mundo interior, llevarse mejor consigo mismo y disponer de un conjunto de estrategias que tributen a su bienestar personal, lo cual es condición indispensable para la dignificación de su etapa generacional… Negárselo como se está haciendo en la actualidad es violencia y asesinato prematuro.  

Negar los ancianos es negar a Dios que nos dice: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará” Salmos 1:3 RVR1960.




viernes, 29 de julio de 2016

La Calidad De Vida, El Envejecimiento Y Dios

En la actualidad muchas personas en el mundo, al igual que nosotros en este blog, dedican su esfuerzo y estudio a lo que podría denominarse la nueva cultura de la longevidad. En realidad, es el intento de vivir más y en mejores condiciones físicas, sociales y mentales, producto del avance social. Buscamos un modelo de vejez, competente, útil y productivo, capaz de fortalecer su calidad de vida. Debemos adquirir instrucción, educación esto es lo primero en que debemos progresar. Oseas 4:6 “Mi pueblo perece por falta de conocimiento.” 

El envejecimiento no es un proceso biológico, está inmerso en el contexto en que se produce. El hombre es un ser biológico, cultural, social, mental y espiritual todo integrado en la naturaleza de las sociedades humanas: ecológico, ambiental, social, económico, cultural. El envejecimiento es un proceso individual y colectivo en el sentido que se produce en el individuo, pero es muy condicionado por la sociedad, por la calidad de vida y por los modos de vida. 

La calidad de vida es definida como el bienestar físico, social, emocional, espiritual, intelectual y ocupacional que le permite a la persona satisfacer sus necesidades individuales y colectivas. 

Los estudiosos de la calidad de vida dan importancia a la valoración subjetiva. Sin embargo, usualmente a las personas mayores se le evalúan por los efectos que producen sobre ellos medicamentos o la enfermedad.  

Según la OMS, la calidad de vida es: "la percepción que un individuo tiene de su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los que vive y en relación con sus objetivos, sus expectativas, sus normas, sus inquietudes. Se trata de un concepto muy amplio que está influido de modo complejo por la salud física del sujeto, su estado psicológico, su nivel de independencia, sus relaciones sociales, así como su relación con los elementos esenciales de su entorno".

El envejecimiento es un proceso cuya calidad está directamente relacionada con la forma en como la persona satisface sus necesidades a través de su ciclo vital. 

El Bienestar se ha identificado con desarrollo económico, con la riqueza familiar o individual, con el nivel de vida, con el estado de salud, con la longevidad individual, con la calidad y cantidad de los servicios médicos, con los ingresos o salarios, con la satisfacción de necesidades y deseos y con la existencia de la llamada felicidad, elementos todos que individual o conjuntamente se traducen en calidad de vida como expresión del bienestar. 

La calidad de vida en la vejez en sus diferentes contextos, consolida toda la teorización general y específica anterior. Actualmente los planes y programas de servicios sociales dirigidos a los mayores, tienen como objetivo incrementar la calidad de vida para alcanzar el estado de bienestar. Pero este estado de bienestar debe componerse por la multidimensionalidad de factores personales tales como salud, habilidades funcionales, relaciones sociales, actividades de ocio y factores socio ambientales:  apoyo social, condiciones económicas, servicios de salud y sociales, calidad del ambiente y aspectos culturales.

La calidad de vida socialmente tiene que ver con una capacidad adquisitiva que permita vivir con las necesidades básicas cubiertas, además de disfrutar de una buena salud física y psíquica, como de una relación social satisfactoria. 

No hay duda que la variable salud es la de mayor peso en la percepción de bienestar de los ancianos y, que las deficiencias de salud son el primer problema para ellos". 

Las sociedades envejecen a ritmo creciente, lograr una calidad de vida en la vejez debe ser el reto inmediato de las políticas sociales.

El creciente aumento de la esperanza de vida, el descenso sin precedentes históricos de la tasa de natalidad, los cambios en la estructura, en el tamaño, en las formas de la familia, los cambios en el status de las mujeres, la reducción creciente de las tasas de actividad laboral entre las personas de cincuenta y cinco y más años, convierten al envejecimiento en una cuestión de máximo interés.

El cómo dar sentido a la vida tras una jubilación llegada en muchas ocasiones de forma anticipada e imprevista, cómo hacer frente al mantenimiento de un hogar con una pensión, cómo enfrentarse a la enfermedad crónica y a la dependencia de uno o más miembros ancianos de la familia. Son sólo algunos temas que necesitan un abordaje teórico, práctico responsable y riguroso, de todos los entes sociales y entre ellos la iglesia. La sociedad se encuentra ante nuevos retos para los que necesita instrumentos nuevos. Se requiere un concepto nuevo de solidaridad entre las generaciones y entre los distintos grupos, en un mundo cada vez más complejo, más inseguro, más indeterminado. 

La calidad de vida en la vejez tiene que ver con la seguridad económica y con la inclusión social asegurada por las infraestructuras de apoyo y redes sociales. Promoviendo la participación de las personas de edad como miembros activos de la comunidad, una de cuyas funciones puede ser transmitir sus experiencias a las generaciones más jóvenes, al tiempo que comprenden su estilo de vida y los desafíos que les son propios. Todo ello en una sociedad inmersa en procesos que la llevan también a ella a aprender a envejecer. 

De una forma u otra, los factores sociales, individuales relacionados con el nivel de vida son los que determinan la calidad de vida de este segmento poblacional y mejorara en la medida que ellos como un todo funcionen y se integren. La salud y la satisfacción son primordiales para lograr una calidad de vida ajustada a la esperanza de vida.

La satisfacción de las necesidades de la especie humana, es lo que condiciona la llamada Calidad de Vida y ésta es, a su vez, el fundamento concreto de bienestar social y estado de salud.

Finalmente, para ser feliz, hay que practicar las virtudes. Es feliz el que florece, el que da flores y frutos. Si queremos ser sabios tenemos que ejercitarnos en adquirir y mantener sabiduría. Si queremos ser músicos, arquitectos o maestros, tenemos que hacer ejercicios constantes que nos lleven a la maestría. Cuanto más nos acerquemos a la perfección de lo que hacemos, más felices seremos.

Al fin y al cabo, no todo es guerra o amenaza de conflicto, no todo es corrupción, violación o violencia. Son millones los hombres y mujeres que, muy cerca de nosotros siguen pensando, produciendo y amando con todas sus fuerzas y que siguen proyectando su espíritu, su alma, su ánimo. Gracias a ellos podemos seguir creyendo que hay razones suficientes para decir y desear mejorar las condiciones de la vejez. 

Y para esto Dios nos ha dado los talentos y habilidades necesarias para desarrollarnos conforme a la voluntad del Señor cada día más. Es decir que, si hemos recibido talentos y habilidades para desarrollarnos, debemos hacerlo conforme al llamado de Dios para nuestra vida, sin dispersarnos tratando de ocupar muchos lugares, sino perseverando en lo establecido para nosotros, de manera que ante todo debemos tener presente el mantenernos firmes en eso. 

Pero, tengamos bien claro esto: se puede tener toda la calidad de vida que ofrece la sociedad moderna o nuestros recursos económicos y no saber vivir.

No es nada raro ver a personas cuyo único objetivo es llenar el vacío de sus vidas llenándolo de placeres, de excitaciones, de dinero a raudales, de ambiciones, de poder, etcétera, etcétera.

Jesús infunde un deseo de vivir con más verdad, con más coherencia, con más amor, con más donación, con más generosidad. Con verdadera calidad.

Hay una calidad de vida que muchos ignoran y desconocen y que sólo la disfrutan aquellos y aquellas que saben y que quieren vivir con la sencillez y la sobriedad de Jesús, vivir con su mirada atenta al sufrimiento humano, vivir con su deseo de una vida digna para todos, vivir con su confianza inquebrantable en Dios.

¿Somos de éstos, nosotros?

¿Qué calidad de vida valoramos, nosotros? –¿la del dinero egoísta o la de la fraternidad generosa?

¿Qué calidad de vida valoras, tu?