viernes, 16 de noviembre de 2018

El Envejecimiento Parte De 1 De 2


El envejecimiento es un proceso que se vive desde el nacimiento y se caracteriza por diferentes cambios en niveles físicos, mentales, individuales y colectivos.

Estos cambios definen a las personas cuando ya están mayores, pero se debe ver como un proceso natural, inevitable y no necesariamente ligado a estereotipos; como una etapa de la vida apta para “crecer y continuar aprendiendo”.


Hablando desde una perspectiva biológica, encontramos que en el envejecimiento todos los sistemas fisiológicos como el cardiorrespiratorio, osteomuscular y renal, y las capacidades intelectuales, cognitivas y psicológicas empiezan a declinar.

El envejecimiento involucra cambios como el “descenso progresivo de los valores máximos de rendimiento fisiológico, disminución del número de células y cambios atróficos” entre otros.

Podemos afirmar que: “El envejecimiento es el conjunto de transformaciones y/o cambios que aparecen en el individuo a lo largo de la vida; es la consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos. Los cambios son bioquímicos, fisiológicos, morfológicos, sociales, sicológicos y funcionales”.

Las definiciones anteriores plantean la necesidad de ver el envejecimiento desde diferentes perspectivas. Por ejemplo, los diferentes enfoques para describirlo:


  • Enfoque biológico:

 El envejecimiento aquí se define como un “proceso asociado a la disminución de la eficiencia del funcionamiento orgánico que lleva a la muerte”.

Se refiere específicamente a la disminución de las funciones fisiológicas que se presentan en la vejez debido al deterioro orgánico. A partir de allí se define un envejecimiento primario y uno secundario.

El envejecimiento primario se enfoca en la herencia, en la cual, a pesar de los factores que influyen como las enfermedades o traumas, también hay cambios inevitables que se dan con el paso del tiempo, aunque a ritmos diferentes entre personas. El envejecimiento secundario, por su parte, se refiere a la pérdida de las capacidades ocasionada por los traumas, caídas o enfermedades.

En el mismo orden de ideas, observamos que en el trascurso del tiempo muchos autores han tratado de definir la vejez, pero desafortunadamente la mayoría de estas definiciones, desde la perspectiva biológica, tienden a caracterizar al individuo a favor del declive del cuerpo humano con un término ligado a la muerte.


  • Enfoque demográfico:

Al referirnos a la vejez dentro de una perspectiva demográfica, consideramos la diferencia entre los grupos de tercera y cuarta edad, la cual consiste en que la primera etapa comprende desde la jubilación (60 años) hasta que se pierde la independencia (80 años); a partir de allí se considera como cuarta edad o longevidad.

Dentro de esta perspectiva también es importante tener en cuenta la transición demográfica que se presenta en la actualidad, pues la pirámide poblacional cambia a razón del aumento de la esperanza de vida.

También cabe anotar que la longevidad de las mujeres es mayor respecto a la de los hombres debido a diversos factores tanto fisiológicos (fisiología hormonal y protectora contra enfermedades crónicas) como sociales (trabajos de alto riesgo que principalmente son realizados por hombres).


  • Enfoque socioeconómico:

 Por lo general, el envejecimiento está asociado a la jubilación y se analiza económicamente desde una perspectiva donde las personas mayores terminan su ciclo productivo de vida. Esta situación lleva a un conflicto en las personas mayores debido a que sus ingresos disminuyen o son nulos, al año 2017, por ejemplo, en un promedio de los países latinoamericanos, sólo una pequeña parte de la población (30%) estaba pensionada, esto determina su posición social, la calidad y acceso a la salud, el mantenimiento de su vivienda y sus relaciones sociales.

Desde otro punto de vista, es necesario tener en cuenta que debido al aumento de la población de personas mayores y a la incidencia y prevalencia de enfermedades crónicas en ellas, los sistemas de salud y pensiones no están preparados para asumir la sobrecarga y han influenciado drásticamente las garantías de derechos y la calidad de vida de las personas mayores.


  • Enfoque sociocultural:

 La organización jerárquica de cada sociedad tiene un comportamiento diferente según su cultura y sus desarrollos particulares. Por ejemplo, en las tribus indígenas y en Oriente la persona mayor cumple un papel importante en la sociedad debido a su sabiduría y experiencia, y la edad por sí misma es símbolo de respeto. Sin embargo, principalmente en Occidente la persona mayor ha perdido el valor moral que se merece debido a la multiplicidad de estereotipos y a la concepción biologista que reconoce a la persona mayor como sinónimo de declive, pérdida e improductividad.

Existen varias teorías sociales que tratan de explicar el proceso del envejecimiento. Algunas hablan del valor de la persona mayor a pesar de su disminución de la capacidad funcional debido a que cumplen una función importante dentro de la sociedad; otras se enfocan en la satisfacción o en los cambios de roles que aparecen con la jubilación, dependiendo de la cantidad y del tipo de actividades que realicen.


  •  Enfoque familiar:

 Las personas mayores deben enfrentar la situación donde los hijos adquieren un hogar propio y dejan su casa materna, por lo tanto, tienden a vivir solos; problemática que es agravada por la feminización de la viudez. Sin embargo, los que viven en el núcleo familiar de sus hijos, se sienten discriminados y poco útiles.

Por lo anterior, se plantea la necesidad de formar núcleos familiares donde se adquieran fórmulas de convivencia y vinculación interfamiliar de las personas mayores, y además resalta la importancia del apoyo de vecinos y redes de amigos que ayudan a disminuir el aislamiento y la soledad.





viernes, 9 de noviembre de 2018

Anciano, Una Figura Escogida Por Dios


Hoy como un testimonio de amor y respeto a las personas mayores, deseo iniciar este estudio transcribiendo una carta que una abuelita enviaba a su nieto; dice así:

Querido nieto:

El otro día tuve una experiencia con Dios muy buena y la que quiero compartir contigo. Fui a la librería cristiana y allí encontré una calcamonía para el coche que decía: "TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS"

Como había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el bomper de mi carro. Al salir conduciendo, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba con muchos coches. Serian las doce treinta y con el sol hacia un calorón enorme; era la hora de salida de las oficinas. Allí me pare, porque la luz del semáforo estaba roja, pensando en el Señor y como Él es de bueno, no me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas.

La persona que estaba detrás de mi auto era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar y gritaba: Dale, Por El Amor De Dios

Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla. Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a otro de mis nietos, que estaba conmigo, que quería decir ese saludo. Me contestó que era un saludo Hawaiano de buena suerte.

Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia religiosa que estaba viviendo.

Dos hombres de un coche cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi coche, creo que para orar conmigo o para preguntarme a que templo voy. Pero en ese momento fue que vi que la luz estaba verde.

Entonces saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé la luz.

Luego de cruzar, noté que el único coche que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en roja, y me sentí triste de dejarlos allá después de todo el amor que habíamos compartido. Por lo tanto, paré el coche, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui.

Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.

Amados lectores esa es una actitud muy propia de nuestros ancianos, ellos a igual que los niños tan solo creen y alaban a Dios, pidámosle a Dios la oportunidad de llegar a esa edad.


Pocas veces reparamos en la complacencia y predilección de Dios para los ancianos, Dios respeta, honra y aprovecha la sabiduría de los ancianos, sabiduría acumulada a lo largo de muchos años de experiencias.

Para Dios el anciano representa tanto, que El mismo retoma la figura del anciano con majestuosidad y soberanía.

Leamos parte de la visión de Daniel: Daniel 7:9…10 “Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.”

Y luego Apocalipsis 4:4 en la visión de Juan al llegar al cielo “4:4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.”

Si en su vida de cristiano no había reparado que es lo que va a ver en el cielo al llegar, hoy ya lo sabe; va a ver ancianos en eminencia.

El respeto a los ancianos

Levíticos 19:32 “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová...”

El respeto de los jóvenes a los ancianos

Job 32:6 “Y respondió Eliú hijo de Baraquel buzita, y dijo:  Yo soy joven, y vosotros ancianos; Por tanto, he tenido miedo, y he temido declararos mi opinión”

El ser anciano no significa no servir: tres ejemplos de vejez vigorosa


  • Moisés; Deuteronomio 34:7 “Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor...”
  • Caleb; Josué 14:10...11 “Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar…”
  • Ana; Lucas 2:36...37 “Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones”


La figura del anciano en la iglesia:

Éxodo 3:17...18 “y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel. Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: Jehová el Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios a Jehová nuestro Dios”

Los ancianos de la iglesia son autoridades de la iglesia y están de apoyo en consejería para el pastor y lo ayudan en conducción de la obra.

Amados lectores, si Dios honra de esta forma la ancianidad, ¿por qué nosotros somos tardos para honrar a nuestros ancianos?



viernes, 2 de noviembre de 2018

Y Sed Felices Los De La Tercera Edad

 


Proverbios 20:29 "La gloria de los jóvenes es su fuerza, Y la hermosura de los ancianos es su vejez." Saber envejecer es una obra de la sabiduría y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir.

La tercera edad es una etapa de la condición humana, hoy sabemos que varía según la cultura y la etapa histórica en el cual le ha tocado vivir a cada persona. En la actualidad y en nuestra cultura hay un discurso centrado en la belleza y la juventud, regresando casi a la época de la alquimia, buscando la fuente de la eterna juventud y tan solo por una resistencia a aceptar los cambios naturales que van con los años, nos cuesta más ser felices después de los sesenta años.

Esto no siempre fue así, al hablar de adulto mayor o tercera edad, vemos que en la historia humana esto ha sido diferente, en la antigüedad se hacía alusión a la figura del sabio, el cual era un sujeto con determinada jerarquía de poder, que le facultaba a la toma de decisiones y acciones que iban desde el afectarse personalmente hasta tomar decisiones transcendentales que afectaban a toda una comunidad, en el cual el significado del estado físico de este sujeto giraba en torno a la experiencia, identificado como un factor positivo a la hora de su reconocimiento dentro de su comunidad. También lo vemos en nuestra cultura indígena que los adultos mayores eran los jefes, caciques, chamanes, brujos, curanderos de la tribu… en conclusión sabiduría.

Pero… ¿Por qué hemos dejado que esa hermosa concepción de la vejez cambie?,

Debido a los acontecimientos del contexto, donde se le da un nuevo significado a los cambios relacionados con el deterioro físico, tanto de manera cultural como personal, en donde se etiqueta al adulto mayor como un ser que es probable que no pueda realizar las mismas actividades que desarrollaba anteriormente, tanto de manera física como mental, lo cual predispone a la persona a la toma de una actitud pasiva ante las diferentes situaciones que se presentan en su cotidianidad. Ser un adulto mayor no es un defecto, ni una debilidad.

Adicionalmente esta imagen pasiva es reflejada tanto en su autoestima, como en la toma de decisiones. En muchas ocasiones se ve al adulto mayor como un ser incapaz de decidir acerca de su vida y en algunas oportunidades abandonan la pasión por la vida, reflejado en discursos como “ya viví lo que tenía que vivir”, ¿pero si fuese así para que seguir con vida?, ¿cómo ser feliz si ya no hay sentido de vida?

El ser humano por lo general, basa su proyecto de vida en la búsqueda de su felicidad, enmarcado lo familiar, la relación sentimental, el desarrollo personal, profesional, logros materiales como de poder y su utilidad, como mecanismos y/o herramientas para el logro de sus objetivos. En el caso del adulto mayor, su discurso se encuentra enfocado en aquello que vivió, hizo, aprendió, su experiencia, lo que da valor a su conocimiento como una posición dentro de su contexto y una comunidad determinada. Entonces para ser feliz no solo debemos hablar de un pasado, de lo que un día fui, de lo que un día hice, porque aún hay un presente y también un futuro.

El logro de una meta, como el proceso para alcanzarla, genera diferentes sentimientos, emociones como conocimientos de la misma, que son expresados y compartidos ya sea por su reconocimiento propio, como social o por la satisfacción comunitaria de mejorar las condiciones actuales por medio de su aprendizaje. El reconocer este tipo de acciones, especialmente en el adulto mayor por medio de su narrativa, es un factor influyente en su construcción como persona, parte de su búsqueda de felicidad. Entonces, primero, hacer un recuento de la historia de vida y pensar… ¿Cuáles son los grandes logros de mi vida?, ¿Qué huella he dejado en mi familia y en los que me rodean?, ¿Cómo he alcanzado mis sueños en la vida?, esto permite un balance de vida, donde el adulto mayor se dé cuenta que su siembre ha sido amplia y fructífera.


Entonces, la sociedad al reestructurar su búsqueda de un bienestar y fortalecerse, se comienza a reconocer la importancia de que todos sus miembros logren cumplir sus objetivos, por lo que el adulto mayor comienza a ser foco de atención. Los adultos mayores deben ser personas más visibles y reconocidas, pues nos han formado y construido, su temple, esfuerzo, su lucha comienza a ser reconocido poco a poco tanto en términos del gobierno como en términos sociales.

Actualmente para su búsqueda de felicidad en necesario reconocerle y visibilizar la importancia de la experiencia vivida por este, con el fin de generarle una utilidad. El sentimiento de ser útil, a nivel social, no solo genera reconocimiento, sino hace parte de ese aprendizaje social de convivencia como de formación y desarrollo personal, siendo la experiencia, una forma de evaluarse desde juicios reflexivos para aceptarla con profundidad. Si bien estas experiencias son importantes, no solo para la persona, sino para un aprendizaje social, se hace necesario el reconocimiento de las posibilidades del adulto mayor por construir otras vivencias, basadas en su misma narrativa, que generen acciones enfocadas en el cumplimiento del objetivo de la felicidad, teniendo en cuenta los valores y la moral cultural.