sábado, 30 de marzo de 2013

Anciano y Sabio


Un sabio anciano caminaba solo por el desierto. Andaba lentamente mirando al suelo. En un alto del camino vio a lo lejos a dos hombres que se acercaban. Los dos hombres estaban tristes y enfadados. Antes de que hablaran el sabio les dijo:

- ¿Habéis perdido un camello?
- Sí ¿Cómo lo sabes? - dijeron ellos extrañados.
- ¿Es un camello tuerto del ojo derecho y cojo de la pata delantera izquierda?
- Sí ¿Cómo lo sabes? - volvieron a decir.
- ¿Es un camello al que le falta un diente y lleva una carga de miel y maíz?
- Sí, es nuestro camello. Dinos donde está.
- No lo sé  -respondió el anciano-   no he visto nunca a ese camello.

Los dos hombres se enfadaron con el anciano. ¿Cómo podía saber tantas cosas del camello? Tal vez él mismo lo había robado. Lo cogieron por la fuerza y lo llevaron ante el juez.

El juez preguntó al anciano:
  - Anciano, ¿has robado el camello?
- No, señor, yo no he robado nada.

- ¿Cómo sabes tantas cosas del camello si no lo has visto?
- Fijándome en lo que veo   -respondió el anciano-   Hace unas pocas horas vi en el suelo huellas de un camello. Como no vi huellas de hombres pensé que el camello se había perdido. Pensé que era tuerto del ojo derecho porque la hierba que tenía a su derecha no estaba comida. Supe que cojeaba porque la huella del pie delantero izquierdo era más floja que las otras. Luego vi que entre la hierba mordida siempre quedaba alguna sin cortar por lo que pensé que le faltaba un diente. En cuanto a la carga, vi que una hormigas se llevaban unos granos de maíz y que varias moscas volaban cerca de unas gotas de miel que había en el suelo.

-   En verdad eres un hombre sabio   -dijo el juez-  y veo que dices la verdad.

Los dos hombres pidieron perdón al anciano, quien les ayudó a encontrar a su animal, aprendiendo de paso una valiosa lección sobre el observar.

Cuando la gente vivía en pequeñas comunidades y aldeas, existía una conexión con el pasado por medio de los ancianos, existiendo un sentido de aprecio por quienes les habían trasmitido los conocimientos.

Todo el mundo dependía de todos los demás y dependían, sobre todo, de la sabiduría de los ancianos, porque ellos eran los que habían vivido lo suficiente y visto lo suficiente como para estar preparados para casi cualquier cosa.

Tradicionalmente, una vez que una persona había terminado la edad reproductiva, él o ella volcaban sus energías hacia la esfera espiritual. Por esta razón, la herencia espiritual y el legado de la aldea descansaban sobre los hombros de los ancianos para su trasmisión a las generaciones futuras.

La función de los ancianos como los cuidadores de la memoria de la tribu era esencial para la supervivencia de toda la sociedad. Por ejemplo, los ancianos podían haber vivido durante una gran sequía cincuenta años atrás y saber que hacer para sobrevivir a un desastre. La vida de toda la comunidad dependía su conocimiento y habilidad.

Al mirar a nuestros abuelos u otras personas mayores en la sociedad actual, con frecuencia vemos que no son personas que guarden dentro de sí la sabiduría, como una piedra preciosa. La mayoría son personas desalentadas, que se tornan cada vez menos sabios al final de sus vidas, debido a la sensación de que son inútiles y no se les respeta.

Nosotros podemos volvernos hacia ellos y ayudarles a encontrar su camino de poder... sin embargo, la realidad de la situación es que en nuestra cultura este papel les ha sido arrebatado y tal vez ocupan su tiempo viendo televisión en lugar ocuparse de trasmitir sabiduría, si es que la adquirieron. Esto que parece insignificante, es una tragedia.

La conexión con nuestros antepasados y con los ancianos que todavía están vivos en nuestras familias nos puede proporcionar un sentido de continuidad real que nos sostenga en momentos difíciles. Sin embargo, este vínculo se ha roto por los enormes cambios que ocurren en nuestro mundo. Hay una fisura, una grieta abierta, en la línea que une nuestro pasado con nuestro futuro y nos hemos quedado perdidos y anhelando esa sabiduría ancestral.

El restablecimiento de la sensación de conexión con nuestros antepasados es una tarea que enfrentamos en este tiempo.

La importancia de esta tarea es enorme. Sin embargo, no es necesario sentirnos abrumados. Puede que no seamos capaces de transformar inmediatamente a los ancianos que conocemos en sabios, sin embargo, hay actitudes de transformación que podemos tomar en esa dirección.

El lugar más simple y más lógico para comenzar es con nosotros mismos. ¿Por qué? Debido a que el mayor cambio, tenemos que materializarlo en nuestro interior.. Miremos nuestra vida y hacia dónde se dirige e imaginémonos en la vejez. ¿Qué elecciones estamos haciendo ahora para aumentar nuestra sabiduría y poder? ¿Beneficia nuestra vida a nuestros descendientes? ¿Qué tipo de personas mayores vamos a ser?

El hecho es que en esta sociedad si ya pasas de 40 años, ya somos ancianos y hay áreas de nuestra vida en las que hemos aprendido valiosas lecciones que nos han ayudado a sobrevivir. Nadie se convierte en un anciano de una vez. Cada decisión que tomamos, cada pequeña victoria que alcanzamos en el proceso, aumenta el almacén personal de sabiduría y nos convierte en un miembro más valioso de cada comunidad. Envejecer es una gran responsabilidad y muy significativa.

Cuando vivimos atentamente, con cuidado y con un sentido de conexión con los demás, encontraremos que los demás se acercarán en busca de orientación. Este es el signo de que estamos empezando a funcionar como "ancianos" en el círculo de nuestra familia, escuela, pueblo, etc.

Todos podemos optar por convertirnos en sabios ancianos, que reparen y reestablezcan los valores primordiales a las generaciones futuras, como padres, maestros, hijos, tíos, empleados;  no importa la edad actual, debemos comenzar a ser almacenadores de sabiduría, para trasmitirla gratuitamente a todos.

Convertirse en una persona mayor es una tarea sagrada, a la que podemos volcarnos sagradamente, con respeto, agradecidos por el privilegio de ser reservorios de conocimientos que pueden ayudar y aún salvar a muchos. Agradecidos con Dios por ir llegando a viejo o por ser ya viejo.

Una vez que hayamos tomado el compromiso de convertirnos en un sabio anciano, podemos comenzar a honrar y cultivar esa chispa en los que nos rodean, especialmente los más ancianos. Todos los seres humanos tienen el potencial mejorar. Todos nosotros tenemos la semilla de la gracia, la compasión, la sabiduría y el amor dentro de nosotros.

Ésta es solo una pequeña acción, en la dirección correcta.

Sólo tenemos que hacer nuestra parte y pasar la antorcha de nuestros conocimientos y experiencias a la próxima generación para que a su vez, la sigan pasando a los que siguen. Este es el poder de las generaciones. Así lo leemos en la Biblia, principalmente en el Antiguo Testamento.

Lo importante es iniciar... entonces ¿por qué no inicias YA?

viernes, 22 de marzo de 2013

¿Dónde Está, Oh Muerte, Tu Victoria?


Particularmente trágico resulta en la vejez las separaciones que le imponen las circunstancias. La muerte de familiares y amigos, la vida independiente de los hijos, la dificultad para ser escuchado o tomado en cuenta, etc. vuelven imposible la realización de los planes para el anciano.

La muerte de un ser querido le obliga al anciano a dar un vuelco en sus costumbres, expectativas y necesidades afectivas. Es fácil que se sienta indefenso y derrotado. Algunos ancianos se prohíben a sí mismos el hacerse ningún tipo de ilusión, censurándose en sus pensamientos cuando deseen nuevas relaciones afectivas. La soledad envuelve al anciano con o sin consentimiento de él.

Comenzar nuevas amistades resulta una empresa que para ellos tiene dos filos: por una parte, se necesita invertir tiempo y esfuerzo, pero por otra, es la única alternativa de vida afectiva y social que queda. Esta dificultad hace que muchos se abandonen a una soledad más o menos asumida.

El anciano, también se ve rechazado por los demás por el mero hecho de ser viejos, como un negro es objeto de prejuicios raciales. Por ello, se las tiene que ingeniar para buscarse los ambientes adecuados y en los que pueda resurgir de las tragedias en una atmósfera de calidez.

Estudio aparte requeriría al aislamiento debido al deterioro físico o a las limitaciones de una postración por enfermedad, que viene a agravar el panorama que hemos delineado.

Algunos ancianos tienen una vivencia depresiva frente a las limitaciones que provoca una edad avanzada o la cercanía de la muerte; renuncian a la posible riqueza que podrían obtener rebelándose en lo posible, apostando por una especie de quietud en la que piensan que no sufrirán, aunque no suele dar el resultado perseguido sino que suele agravar la situación.

Los ancianos debemos saber enfrentar la muerte. Esto es cuestión de valentía y sabiduría.

A mediados del siglo 15 en Francia artesanos crearon monumentos funerarios para el duque de Borgoña, llamado Juan Sin Miedo y su esposa, Margarita de Baviera. En una losa de mármol negro, se colocaron dos realistas figuras de piedra que representan a los difuntos en toda su gloria, vestidos de ropas de colores, tallados. Aun hoy en día, todavía se encuentran lado a lado en el reposo eterno, en la exhibición para las edades. Se les ha llamado "la expresión más profunda de luto conocido en el arte, una marcha fúnebre en piedra." (New York Times, 13 de mayo de 2010).

Las figuras en si y ante la muerte, representan a los ricos y los pobres, los ancianos y los jóvenes, nobles y plebeyos por igual. La muerte no hace acepción de personas. Incluso "Juan Sin Miedo", anticipó su propia muerte en la puesta en marcha de su tumba.

Hoy, es una realidad que las personas hacen todo lo posible para evitar la muerte. Nos lo niegan. Tratamos de ignorarla. Como dijo alguien "No es que tenga miedo a morir, simplemente no quiero estar allí cuando suceda."

La muerte no se detendrá. Los escritores de las Escrituras lo saben. "Todas las personas son pasto", dice el profeta Isaías, "Su constancia es como la flor del campo. La hierba se seca, la flor se marchita... ciertamente hierba es el pueblo. "(Isaías 40:6..7)

Un día, los que ahora estamos leyendo este estudio nos uniremos a los que ahora caminan "a través del valle de sombra de muerte".

Comenzamos recordando nuestra propia mortalidad y preguntándonos: ¿qué los cristianos creen en la muerte?

En primer lugar, somos realistas al respecto.

Sabemos que nuestros días en la tierra están contados. Los cristianos no creemos en que nunca moriremos. Todos los seres humanos sabemos que enfrentaremos la muerte. Hace algunos años dirigí un servicio en memoria de una persona que murió. Muchas  personas estaban allí, hasta las que no eran parte de la iglesia. Después del servicio varios expresaron gratitud que yo había hablado abiertamente acerca de la muerte. Ellos se sintieron aliviados ante un hecho que no pretendía ni ocultarlo, porque muchos tratamos de evitar a la muerte como nunca llegara.

Es posible que tengamos preguntas sobre ella, podemos desear que no fuera así, pero la muerte ocurre todo el tiempo, a veces a gran escala como cuan se da una tragedia o catástrofe, a veces de una manera íntima y personal. A veces se aprende muy pronto que la vida nunca se debe dar por asegurada. La vida es frágil.

Como pastor he tenido conversaciones con personas que están cerca de la muerte y listo para ello y algunos después, han vivido una vida larga y plena.. Otros más jóvenes, pero en paz ya la enfrentaron. Pero en ambos casos ellos han estado reconciliados con su muerte inminente. Ellos no se amilanaron ante la visión de la misma.

Los cristianos ante la muerte, reconocemos su poder y la enfrentamos. Somos realistas. Todo porque creemos que no morimos solos.

Dios que viene entre nosotros en la persona de Jesús, la resurrección, es la más clara señal de que Dios está con nosotros toda la vida y sobre todo, en la muerte. Nosotros no morimos solos.

Los pastores y todos sabemos que vendrá un momento que debemos enfrentar y lidiar con el duelo y la muerte. Puede que no sea agradable o puede que no tengamos ni idea de qué decir, pero la Iglesia sabe que debe estar allí en la muerte. Somos los representantes de Jesucristo en la tierra.

Debemos ser conscientes nosotros no morimos solos. Dios está ahí, en los amigos que vienen, en la familia que espera, en la iglesia que ora.

Creemos que con la muerte no perdemos, para nosotros ella es un triunfo.

Todo el mundo quiere una explicación de lo que sucede después de la muerte. Pero a pesar de toda nuestra ciencia y tecnología y buscándolo en Google, solo conseguirá una conjetura. Estas son las cosas de la religión.

La imagen más popular de la escritura y entre los creyentes hoy en día es que cuando morimos cruzamos un umbral hacia una eternidad que es similar a ir a casa. "Un refugio de la ráfaga de tormenta, y nuestro hogar eterno

La imagen aparece en los salmos en hebreo: "...Y en la casa de Jehová moraré por largos días" (Salmo 23:6)

Jesús se hace eco del tema: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros" (Juan 14:2)

El apóstol Pablo ensambla adentro "Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos." (2 Corintios 5:1)

¿Qué creemos acerca de la muerte Todo se reduce a esto: la audaz afirmación de que el amor de Dios es más fuerte que la muerte el poder. Lo que esto significa para nosotros, para usted y para mí, es imposible decir. Cambiamos de un cuerpo el físico a uno espiritual. Pablo dice, "en un abrir y cerrar de ojos," cuando nuestro cuerpo físico muere. Eso es lo más cerca que la Biblia llega a definir la vida después de la muerte - y aún así, Pablo todavía lo llama "un misterio".

Toda nuestra pregunta sobre la muerte nos lleva de nuevo a ese punto, al amor que conocemos en esta vida. Al final, eso es lo que importa - cómo vivimos, cómo amar, cómo somos amados. Nos enfrentamos a la muerte confiando en que el amor de Dios no cesará cuando nuestra vida es así, y que la muerte no tiene la última palabra con nosotros.

"¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?"(1 Corintios 15:54)

Por ahora Demos Gracias A Dios.

viernes, 15 de marzo de 2013

La Práctica Física En La Vejez



Las personas mayores constituimos hoy en día una categoría social que es imposible ignorar, aunque el estatus de jubilados nos sitúa al margen de la población activa. Actualmente y aún más acentuado en las próximas décadas, la nuestra será una población en constante envejecimiento
 .
Hace unos quince años, hablar de actividad física para la tercera edad era impensable, en primer lugar por la falta de información y de investigaciones sobre el tema y en segundo lugar por determinados prejuicios.

Los tiempos han cambiado y en nuestra vida la actividad física tiene una justificación y un sentido, ya que se puede conseguir una buena condición física a cualquier edad con un entrenamiento adecuado. Hay que entender la actividad física no sólo como una actividad corporal sino también como una forma sobre todo de contacto social, de reencuentro con un ritmo de vida y de expansión lúdica e incluso una forma de mejorar ante nosotros mismos nuestra propia imagen.

Las actividades físicas tienen la ventaja de poder ser practicadas por la mayoría de personas mayores, sin discriminación social ni obligaciones materiales.

Qué conlleva envejecer


Por lo general, las adversidades, limitaciones y enfermedades inducen a un sentimiento pesimista y de desesperación. Realmente el estado de la mente puede afectar al cuerpo tanto para mejorar como para empeorar. Hay que dejar de considerar la vejez como una desorganización de funciones y conductas psicológicas que preceden a la muerte y entenderla como una vida deficitaria con peculiaridades propias. La preparación de una buena vejez se hace durante la educación y la experiencia de toda la vida.

A veces la aparición de una enfermedad implica el auto-abandono, la desmoralización y esto es muy importante para el individuo por la pérdida de la confianza y el pensamiento negativo, de los cuales es muy probable que ya no se libere nunca.

Algunos de los factores que influyen sobre la longevidad son: Nutrición, Control de peso, Hábitos en el consumo de alcohol y tabaco, Ejercicio físico, Descanso y Manera de reaccionar ante el estrés.

Rasgos característicos del envejecimiento


En la vejez el cuerpo está más expuesto a las enfermedades y al desgaste físico, aunque se llegue a una etapa de mayor tranquilidad y estabilidad en todos los aspectos. Así nos encontramos con:
Deterioro intelectual: Hay una pérdida de memoria acorde con la ley de Ribot (un anciano olvida rápidamente las experiencias más recientes mientras que recuerda las pasadas). También las habilidades perceptivo-motoras muestran un declive. La conclusión es que el estado cerebral causante del deterioro no está relacionado con la edad cronológica por lo que no cabe esperar una disminución de la capacidad intelectual simplemente por el paso del tiempo.
Cambios de personalidad: Pierde la confianza y la autoestima cuando ya no tiene actividad profesional ni amigos. Pierde paulatinamente el entusiasmo y la amplitud de espíritu en los acontecimientos y en los atractivos del tiempo presente replegándose.     La introversión ha sido mejor demostrada en el sexo femenino. Algunos rasgos igualmente se encuentran más en relación con el declive intelectual que con la edad cronológica (dependencia, conformismo, servilismo, prudencia y necesidad de orden).

Condicionamientos sociales


La jubilación supone una fecha trágica para el individuo, en la cual debe abandonar su actividad productiva de manera obligada y en la mayoría de los casos no está justificada por la disminución real de las capacidades del sujeto. Soluciona un problema y crea otros. La jubilación supone muchos cambios en la vida del sujeto: Varía totalmente su vida social; Cambia radicalmente el ritmo de vida; Aumenta súbitamente su tiempo libre; Reduce los ingresos económicos.

Los factores más influyentes en este proceso de adaptación son el estado de salud física, la autonomía económica, la integración social y la amplitud de sus intereses. En la sociedad moderna no hay lugar para los ancianos, que se suelen agrupar en las calles o en las plazas formando auténticas subculturas (esto no es propio de la edad sino que también lo encontramos en otros colectivos como los jóvenes en paro. Esto demuestra que la causa de este trauma son las condiciones sociales).

La vida sexual


La sexualidad juega un papel muy importante dentro del comportamiento psicológico del anciano. Hay que tener en cuenta que la sexualidad no es únicamente genitalidad y que también es sinónimo de vida sentimental, cariño, amor...etc.

En la sexualidad de los ancianos predominan los sentimientos de afecto y ternura más que los de amor carnal. Es erróneo pensar que los ancianos no tienen tensión sexual. La respuesta sexual se puede mantener hasta edades muy avanzadas.

Formas de aceptar la vejez


Las personas cuando envejecen tienden a pensar mucho en ellas mismas, reconociendo y comprendiendo los cambios experimentados en sus cuerpos y en sus mentes, los aceptan filosóficamente, incluso a veces con buen humor, sin intentar ocultarlos ni exagerarlos. De esta forma evitan mostrar una amargura excesiva por su decadencia. Algunos siguen haciendo aquellas actividades que están a su alcance y abandonan las que quedan fuera de sus posibilidades. Pueden experimentar nostalgia pero sin llegar a la autocompasión. Estas personas suelen estar muy bien integradas y generalmente el trato con ellas es grato. Esta aceptación integral es más bien excepcional.

Otros acusan profundamente su envejecimiento, la mirada se dirige al pasado y sienten envidia del vigor y de los éxitos de la juventud y la amargura, la frustración y el mal humor aumentan; no tienen capacidad ni voluntad para cambiar sus hábitos. No hacen ningún intento por reconducir su vida ni buscan nuevas motivaciones. Parece que no se quieran aceptar tal como son y se miran con una actitud conformista y de autocompasión.

Más positiva, psicológicamente, es la actitud de aquellos que se comportan como si no hubiera cambiado nada. Ocupan su tiempo y disfrutan de una forma u otra de su ocio. Si esta actitud se lleva a límites exagerados deja de ser positiva para caer en el absurdo, ya que ignorando la realidad del envejecimiento lo que hacen es engañarse a sí mismos, y cuando se ven realmente incapacitados aún lo aceptan menos y recaen psicológicamente de forma total.

El cuadro más deprimente lo dan las personas que no aceptan enfrentarse a las dificultades de la vida. No reciben obligaciones de nadie, se encierran en ellas mismas y no hacen el más mínimo esfuerzo ni por su propio bien. Generalmente esta actitud va acompañada de trastornos mentales que hace que se comporten como niños.

Finalmente la postura más agradable es la que muestran las personas de edad avanzada, que aún encontrándose en estado de disminución, aceptan con optimismo las adversidades, se interesan por los demás, aceptan ser ayudados sólo si es preciso y se esfuerzan por mantener su independencia al máximo.

Las actividades deportivas en la tercera edad


¿Qué deportes se pueden practicar en la vejez? La oferta debe ser amplia y variada y que casi todas las modalidades de deporte o actividad son aprovechables para ser realizadas durante la tercera edad siempre que se modifiquen sus reglamentos.

¿A quién van dirigidas estas actividades? La tercera edad comprende un gran abanico de edades y de gente (grupos heterogéneos). Esto nos dice que hay que conocer el nivel inicial de las personas para adaptar las prácticas a su ritmo. Esa heterogeneidad viene marcada en principio por la edad, antecedentes deportivos, nivel sociocultural, antecedentes patológicos, osteoarticulares, cardiovasculares, broncopulmonares y dismetabólicas.

Es importante que conozcan las señales de alarma. El ejercicio bien adecuado y programado casi nunca está contraindicado. Es obvio que el deporte es un medio excelente para conseguir un elevado grado de mantenimiento físico no debemos olvidar que la inactividad atrofia los músculos.

Luego entonces ¿Por qué no empezamos?

viernes, 8 de marzo de 2013

Atención Cristianos, Cuidadito Con Abusar De Los Ancianos


El abuso de ancianos (también llamado "abuso en la vejez", "abuso de adultos mayores", "abuso de las mujeres mayores," y "abuso de los hombres mayores") es "un solo acto o repetido, ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza que causa daño o angustia a una persona mayor ".

Esta definición ha sido adoptada por la Organización Mundial de la Salud

El elemento central en perjuicio de maltrato a personas mayores es la "expectativa de confianza" de la persona mayor a su abusador. Por lo tanto, incluye los daños por parte de personas conoce a la persona mayor o con quien tienen una relación, como un miembro de su cónyuge, pareja o familia, un amigo o un vecino, o la gente que la persona mayor se basa en los servicios. Muchas formas de maltrato se reconocen como tipos de violencia doméstica o violencia familiar.

Si bien hay una serie de circunstancias que cuentan como abuso de ancianos, que no incluye la actividad delictiva general contra las personas mayores, tales como el hogar allanamientos, "asaltos" en la calle o "robo distracción", donde un extraño distrae a una persona mayor en la puerta, mientras que otra persona entra en la propiedad para robar.
El abuso de los ancianos por los cuidadores es un problema mundial. En 2002, la labor de la Organización Mundial de la Salud llamó la atención internacional al problema de maltrato a personas mayores.

Con los años, las agencias gubernamentales y grupos comunitarios, profesionales de todo el mundo, ha especificado el maltrato como un problema social.

En 2006, la Red Internacional para la Prevención del Abuso y Maltrato (INPEA) designó 15 de junio como "Día Mundial de la Conciencia del Abuso a los Ancianos" y un número cada vez mayor de eventos se celebran en todo el mundo en este día para crear conciencia sobre el maltrato de ancianos y poner de relieve la manera de impugnar tales abusos.

Muchos cristianos de diferentes denominación a veces dicen no ser instruidos bíblicamente en esta materia, ya sea por falta de predicación o por no hallarlo expresamente con ese titulo en la Biblia. A menudo, la Biblia no usa los términos o categorías, pero aún así tiene mucho que decir sobre el tema. La Biblia tiene mucho de cómo las personas mayores debe ser entendido por otros. Revisemos algunas de estas enseñanzas en ningún orden en particular.

1. Un hombre mayor se a de tratar como a un padre, mientras que una mujer mayor ha de ser tratada como una madre. Esto incluiría tratar con respeto mientras cuida de ellos y sus necesidades. 1 Timoteo 5:1-2 declara, "No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza."
2. Las personas mayores deben ser tratados con honor especial. Eso incluiría ausencia de abuso físico o verbal. Sin embargo, también podría incluir escuchar con respeto, honrando sus deseos y opiniones, y darles un lugar exaltado. Levítico 19:32 " Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová. " Levantar delante de ellos significa estar de pie, honrarlos cuando entran en la habitación. Entiendo que esta es la ley, pero hay muchas lecciones para nosotros aquí. En el libro de Job, Eliú esperó para hablar hasta que todos los hombres mayores tenían algo que decir (Job 32:4). En otras palabras deja hablar primero a tus mayores no interrumpas.
3. El abuso esta muy bien tipificado en Isaías 3:5 "Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble" Aquí vemos el abuso tipificado como uno de los signos de una sociedad que se ha roto y rechazado a Dios, "el joven se levantará contra el anciano" una escena muy común en nuestras sociedades actuales.
4. Se nos advierte en contra del maltrato a nuestros padres cuando sean mayores de edad. Proverbios 23:22 dice: " Oye a tu padre, a aquel que te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies" Incluso los sobrinos son responsables de las tías viudas si no hay niños (1 Timoteo 5:4).
5. La Biblia incluso nos exige seguir el ejemplo de los mayores. En Filemón 1:09 "más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo" Pablo se declaró como "Pablo el anciano". Se suponía que su edad traía un mayor respeto por lo que tenía que decir.

1 Pedro 5:5 enseña: " Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos...". Esto realmente va en contra de la manera de pensar hoy, cuando las sociedades materialistas han aceptado la juventud como uno de nuestros dioses. Sin embargo, la Biblia es clara. Tenemos que dar a ellos siempre que sea posible y seguir su sabiduría y liderazgo cuando no sea contraria a la clara enseñanza de la Palabra de Dios.

Entiendo que la mayoría de estos versos no tratan directamente con los tipos de maltrato a personas mayores, a menudo escuchamos en las noticias de hoy. Sin embargo, no es necesario. Si se siguen estos principios, si honramos a nuestros mayores, si les damos un lugar especial y sometemos a ellos, nunca podremos física o verbalmente abusar de ellos.

Días atrás leyendo un periódico on-line este advertía sobre que los casos de abuso hacia los ancianos estaban subiendo dos veces más rápido. Esta es un indicador de que el tratamiento de las necesidades de personas en edad avanzada a de ser un área de gran preocupación para todos nosotros.

Parece que hay dos puntos de vista de la edad en la sociedad actual. La opinión más frecuente parece ser la de repulsión. La edad es considerada como una enfermedad incurable. Luchamos contra el envejecimiento, no queremos que se nos recuerde que  podemos ser nosotros. Por lo tanto, a la persona mayor de edad se le lanza de la sociedad. Se les hace sentirse inútil, una carga para la familia, ya menudo son desechados, excepto en raras ocasiones de cumpleaños u otra. Otro punto de vista es que esta edad es hermosa. Esta edad exige el respeto y la dignidad. Las personas mayores son gigantes de la selva, sabios, llenos de experiencia, digno de nuestra alabanza y adoración. Esta es la opinión de la Biblia tiene la edad.

Me acuerdo de Caleb, quien a la edad de 85 años llegó a Josué y tomó posesión de la herencia que se había ganado. La edad exige una herencia. La vejez debe ser un tiempo para honrarlos. Los ancianos han dejado su huella en la vida. Nosotros somos sus buenos resultados, su vida la pasó en la crianza nuestra, haciendo del mundo un lugar mejor y luchando en la formación de la próxima generación. Tienen una riqueza de sabiduría para compartir, experimentar relacionarse, expresiones y recomendaciones para la vida, para compartir.

Ellos esperan nuevas experiencias y se está preparando para la última experiencia de esta vida y para un nuevo mundo más allá de la muerte. Ellos se han ganado nuestro amor y respeto. Ellos han llegado a donde en pocos años llegaremos nosotros.

La naturaleza misma nos enseña que la edad exige dignidad y honor. Los vinos y los quesos más viejos son los más alabados y honrados por el gusto. ¿No debería ser cierto que cuanto mayor es un hombre, más ha de ser apreciado por los demás? Estoy convencido de que los jóvenes están perdiendo una de las mayores oportunidades, cuando no se llega a conocer a los ancianos y se asocian con ellos. Muy pronto estos pilares imponentes de la fe y la sabiduría pasarán de entre nosotros y la pérdida será enorme.

Para terminar, cuatro reflexiones que pueden hacer la diferencia en nuestra visión de las personas mayores:
1. La edad no quiere decir que alguien es inútil. He visto el fracaso de los jóvenes por no tener los talentos de las personas mayores. Conozca a su anciano en su vecindario o familia. Usted puede ser sorprendido por su ingenio, humor y su habilidad para guiarte.
2. Algunas de las lecciones más importantes que he aprendido acerca de la vida, lo aprendí de José Guevara, Mi Padre. Tenía ya 76 años y enfermo, sin embargo, aun me enseñaba lecciones sobre la vida. Estaba lleno de humor, sabiduría y era un hombre fuerte de la fe en Dios. Su consejo que nunca olvidaré. Me recuerda a Timoteo, como él aprendió de Pablo.
3. La edad trae consigo sólo una promesa. Que cuando seamos viejos vamos a recibir el respeto, la dignidad y el honor. Que alguien le quiera devolver el amor y el cuidado que se le dio hace mucho tiempo, al nacer. Es la regla de oro en efecto. Ahora quiere que otros te hagan a ellos lo que han hecho a los demás.
4. Recuerde, la vejez no es una enfermedad o una desgracia para la humanidad. Es nuestro derecho. Es un privilegio permitido por Dios. Es una oportunidad para ser útil y productiva de un poco más de tiempo en el servicio de nuestra familia y de nuestro Dios.

Verdaderamente ser viejo es hermoso.


viernes, 1 de marzo de 2013

Los Y Las Viejas Debemos Seguir Siendo Útiles



"La única manera de no llegar a viejo es morirse joven" les decía el viejo maestro a sus alumnos (todos jóvenes) que en clase y fuera de ella se burlaban entre ellos de su edad, a simple vista, ya bastante avanzada. Era el ímpetu juvenil contra el viejo que no se resignaba a la jubilación, por dos reales razones:
  1. Qué hacía todo el día en la casa, con esa jubilación de hambre que se paga en la mayoría de países latinoamericanos; y
  2. No quería estar condenado, todo el día, a ver la misma cara, de pocos amigos, en la casa.
Y en sus momentos tranquilos como consuelo, el viejo profesor recordaba que, hace años, el también fue joven. Y que había tenido la suerte de llegar a viejo. Aún cuando, los jóvenes de hoy, no consideran que algún día llegarán también a viejos.

Y se consolaba recordando que en tiempos pasados, las también viejas tribus de la humanidad (la mayor parte, ya desaparecidas) eran administradas y dirigidas por los viejos. Solo que hoy, estas míseras sociedades modernas y dicen que desarrollados consideran que a los 45 años uno ya es viejo.

Tan es cierto lo anterior que si una persona se presenta en una empresa y dice que está sobre los 45 años, le dicen que ya es un viejo, que no les sirve. Y el viejo protestaba porque las empresas actuales exigen que los y las jóvenes, si quieren trabajar, tienen que tener máximo 30 años y 10 de experiencia. Nadie, por supuesto, contesta a la pregunta: ¿y cómo obtengo la experiencia si nadie quiere darme trabajo porque no la tengo?

Sin duda, estamos frente a uno de esos problemas que tiene siglos de existencia; y que no ha sido resuelto por la humanidad. El joven, siempre querrá que los y las viejas se vayan a casa y dejen el campo libre, para ellos poder ascender. En especial, en esas oficinas en que todo el mundo dice y se pregunta: ¿y cuándo se irá el viejo no nos deja hacer las cosas como manda la modernidad? Y el viejo o la vieja se preguntan: ¿cuándo aprenderán estos jóvenes que, sin lo que sabemos los viejos, ellos no podrían ni hervir agua?

Mucho se habla en los inicios de años de las personas de la tercera edad (es supuestamente su mes en el ámbito mundial, pero las cosas son así: se habla pero no se hace nada nuevo, se quiere seguir tratando al viejo como una calamidad.

¿Entonces?...

...¿Qué hacemos?...

Pues ni modo seguir haciendo lo que hemos en el largo de la vida hacer y que no es otra cosa que ser transformadores del mundo, para que las generaciones que vienen atrás lo hallen un poco mejor y pasadero.

Digo y repito se puede hacer mucho por los ancianos. Y se me ocurre pensar porque no auspiciar una especie de turismo de viejos (jas) que... ¿Cómo es eso?... Pues muy sencillo. Los y las viejas de cada pueblo pueden agruparse y recibir, como es debido, a sus congéneres de otros pueblos; darles de comer "como en casa" (sabroso y nada pesado) y servirles de guías para que conozcan los lugares de interés que hay en cada rincón patrio, a fin de que no pasen como sonsos y olvidados el resto del tiempo. Eso y mucho más, sería lo que yo llamo el turismo para ancianos. Cada gobierno local podría poner lo suyo para divertir a los que llegan, incluso a que se conformen grupos musicales o de teatro, de pintura, de cuenta relatos, etc. De esta manera, los y las viejas seguirían haciendo algo más.

Estas apenas son ideas. Pienso que estas son unas ideas de lo mucho que se puede hacer para que los viejos y las viejas (más los viejos) dejen de pensar que solo sirven para sentarse en los bancos de las plazas y ser parte del paisaje. Que por ese lado pueden ser una solución y dejar de ser un problema. Porque, como dijo el viejo profesor, la única manera de no llegar a viejo es morirse joven. Y el joven no quiere morirse si no llega a viejo.

Otra idea, para que no se mueran temprano, como ya ha ocurrido y me consta, porque conocí a alguien que fue durante muchos años trabajador de una entidad de aduana portuaria (Victor Valencia), de la noche a la mañana, le jubilaron. Y se murió de pena; o porque no sabía qué hacer. Eso de sentarse en los bancos del parque de la colonia le pareció siempre "una pérdida de tiempo" y peor estar en la casa. Otra idea decía, es la de conformar pequeñas empresas de plantas (viveros), artesanías, etc.

Otra idea seria: si una dama se pasó haciendo oficios toda la vida, hasta que se jubiló, puede dedicar 2, 3 y 4 horas diarias a hacer esos mismos oficios, a un precio "razonable". Esto beneficiaría a las jubiladas y a la empresa privada. Lo mismo se puede pensar del ciudadano que se pasó toda una vida haciendo tal cosa, o es ingeniero, o médico o abogado. Puede dedicarse 2, 3 y 4 horas diarias a lo que siempre ha hecho. Y a un precio "módico". O puede dedicar sus horas a los que padecen las llamadas "enfermedades terminales" En fin, que se puede hacer muchas cosas de manera que los y las jubiladas no se mueran de soledad, por lo menos.

En este país (igual que en el resto de América Latina) estamos acostumbrados a que todo se nos dé resuelto por el Estado, a través de sus organismos estatales. Para encontrar qué hacer, no hace falta un centavo ni que alguien lo haga por nosotros. Se puede hacer muchas cosas desde el punto de vista privado.

Pienso que tenemos (me incluyo) todavía mucho que decir a la sociedad. Y cuando se es viejo (ja) se aprenden cosas y situaciones que debíamos aprender cuando éramos jóvenes. Y cuando éramos jóvenes, pues no pensábamos que íbamos a llegar a viejos y que la juventud sería eterna. Y no hay que ser una sociedad de "avanzada" para encontrarle solución al problema de los viejos y las viejas. Tal vez, las sociedades "avanzadas" en este aspecto, quizá estén más atrasadas que las nuestras.

Desde luego, no le vamos a pedir que algún viejo (ja) que ya da muestras de su vencimiento; o de que sufre una aguda depresión o/y tiene un cáncer avanzado, o cualquier otra enfermedad terminal, que ponga lo suyo. Ya dio, hace fechas, lo que pudo y lo suyo.

Lo que estoy diciendo es que los viejos y viejas todavía tenemos algo que decir a los jóvenes; de manera que, cuando éstos lleguen a viejos (jas) no sean como nosotros, los que y estamos en lista, para irnos; pero que tenemos algo más qué decir y opinar.

Los que ahora somos viejos (jas) no debemos de dejar que nos tapen la boca, no debemos de dejar que otros vengan a querer pensar por nosotros, como tampoco debemos de dejar que nos vuelvan y hagan inútiles.

Somos la experiencia de la vida andante, en nosotros esta la historia contemporánea de nuestros pueblos, pero sobre todo somos el futuro para esos jóvenes que llegaran a ser igual que nosotros.

Por último, no lo olvide “”mas sabe el viejo por viejo, que por estudioso”, pelee, aun estamos por dar la mejor batalla y tenga presente: Quienes ceden en las palabras, ceden en las ideas.

Adelante que aun falta mucho.