Hoy en día somos bombardeados por todos
los medios de comunicación, con mensajes tales como: “que tenemos que atesorar,
ahorrar, acumular, tener mas, etc." y como si ello fuese poco, sus
tácticas de penetración a nuestro pensamiento, nos induce a lo que ellos
quieren hacernos pensar con preguntas como: ¿Qué voy a hacer cuando...?"
Usted termina la frase. ¿Voy a tener lo suficiente para vivir durante su
jubilación? ¿Cómo voy a comprar mi medicamento? ¿Y las facturas de servicios
públicos?, preguntas diseñadas para respondernos nosotros mismos, generar temor
y ellos entonces vendernos sus ideas, productos y pensamientos.
Mientras tengamos miedo y la preocupación
acerca de las circunstancias, estamos esclavizados tan cierto como que los
israelitas habían sido esclavizados en Egipto.
Éxodo 16, describe el maná como el
alimento que Dios provee desde el cielo para alimentar a los hambrientos
israelitas ya que hacen su camino a través del desierto del Sinaí con Moisés.
Los pequeños copos blancos, parecidos a
las semillas de cilantro y de cata como "hojuelas con miel,"
milagrosamente cubrían el suelo después del primer rocío de la mañana. Las
personas podrían reunir todo lo que necesitan para un día y confiar en que más
aparecería a la mañana siguiente. Los que eran codiciosos encontraron que su
exceso de maná se pudrió y crió gusanos durante la noche.
La palabra supuestamente deriva de ma-nah,
una raíz hebrea que se traduce en "¿Qué es esto?" y los estudiosos, los monjes y los
científicos han estado tratando de responder a esa pregunta desde una fecha tan
lejana como el siglo cuarto. Hay muchas explicaciones naturales y diferentes
para esta comida misteriosa, una de las más populares viene desde el Sinaí,
donde los pequeños árboles de brezo llamados tamariscos, que se encuentran
cerca de los oasis, secretan un glóbulo de resina blanca que sí sabe a miel.
Para efecto de nuestro estudio, el origen
natural del Maná no es tan importante como su significado divino. Los Judíos
que habían escapado de la esclavización de los faraones en Egipto, se
lamentaban que estaban en mejor situación como esclavos. En el desierto toda la
comunidad murmuró contra Moisés y Aarón. Los israelitas les dijeron:
"¡Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en Egipto! Allí nos
sentábamos en torno a las ollas de carne y comíamos toda la comida que
queríamos, pero nos han sacado a este desierto para morir de hambre"
Moisés les dice que Dios proveerá
"maná" para ellos cada día. Y como muestra de su amor y fidelidad,
Dios sostiene la gente con esta misteriosa sustancia durante cuarenta años. Por
14.600 días, se les dio lo suficiente para sólo un día a la vez.
El maná es realmente un mensaje acerca de
confiar en Dios.
Declare su libertad, y confianza en que
cada mañana Dios "hará llover pan del cielo." Y salga, lo mejor que
pueda a recogerlo. Haga lo que pueda hoy en día y deje totalmente el resto a
Dios. Nuestra libertad depende totalmente del nivel de nuestra confianza en
Dios. Recuerde, nosotros necesitamos recopilar. Nosotros hacemos nuestra parte.
Pero confiando en nuestros fieles y amar a Dios es lo que nos da la verdadera
libertad.
Para lo anterior Usted a de verse
triunfador, optimista, victorioso... no permita que la publicidad de esta
sociedad de consumo lo haga titubear o le meta miedo con temores infundados,
tenga siempre presente que “Jehová es mi Pastor y nada me faltara” o “que todo
lo puedo en Cristo que me fortalece”
Una de las tácticas de Satanás es hacernos
sentir miedosos e inútiles, Satanás siempre te dirá que eres un bueno para nada
y si tu lo oyes ¿Quién podrá salvarte? El Chapulín Colorado... no, solo Dios te
salvara.
Que es natural que tengamos temores, es
natural, pero de ahí a que aceptemos que somos inútiles, buenos para nada, no,
no y no, somos útiles, tenemos un valor social, seremos viejos pero atesoramos
la sabiduría de nuestros años que no tienen mas que los viejos, tenemos un
legado, valemos mucho por lo que somos.
Cuando dudamos de nuestro valor, a mí me
gusta contar la historia de Gedeón como esta en la Biblia. Gedeón era un
israelita que vivía en tiempos en que una potencia extranjera invadía
constantemente a su país. Estos invasores esperaban hasta que la cosecha
estuviera lista, luego entraban y saqueaban todo el fruto de meses de trabajo.
Eran tiempos terribles.
Dios utilizó a Gedeón para salvar a Su
pueblo, usando un pequeño grupo de hombres armados con jarras y antorchas. Es
una historia fascinante que puede leerse en los capítulos 6 y 7 del libro de
Jueces, en la Biblia.
Hay un aspecto de esta historia que suelen
perderse. Gedeón era hombre miedoso. Una y otra vez, vemos que obra motivado
por el miedo. La primera vez que lo vemos, está escondiéndose en un hoyo. Dios
le dice que tire abajo un ídolo que se había erigido en su pueblo. Gedeón lo
hace de noche, a escondidas, porque tiene miedo.
Al día siguiente, la gente del pueblo
viene a la casa de Gedeón y Gedeón se esconde, mientras su papá convence a la
multitud que no le hagan daño.
Más adelante en la historia, cuando Gedeón
ha recibido unos cuantos mensajes de Dios, ha visto señales, ha levantado un
ejército, Dios le dice que vaya al campamento del enemigo "si tienes
miedo." Gedeón va, porque todavía tiene miedo.
No estoy atacando a Gedeón por gusto.
Estoy tratando de señalar todo esto, para mostrar que Dios puede usar a
cualquier de nosotros, aun a los miedosos. Dios transformó a Gedeón en el líder
que su pueblo necesitaba.
Lo que me llama la atención son las
primeras palabras que Dios tenía para Gedeón. Podemos leerlo en Jueces 6:
" Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo,
varón esforzado y valiente" (Jueces 6:12)
¿Hombre valiente? ¿De veras? Este hombre
estaba parado dentro de un hoyo. Escondiéndose. Un hombre que obraría de noche,
por miedo. Un hombre que necesitaba a su padre para protegerlo. Un hombre que
necesitaba milagros y señales a cada paso.
Eso me gusta, porque me demuestra que Dios
nos ve no cómo somos, sino cómo podremos ser. Me mira a mí, con todos mis
miedos, y me dice: "Estoy contigo, hombre fuerte y valiente." Me mira
a mí, con todas mis fallas y flaquezas, y me dice: "Bien hecho, siervo
fiel." Me limpia de todo pecado, olvidándose de que me haya equivocado.
La historia de Gedeón es buena para gente
como yo, gente que no es perfecta pero está dispuesta a permitir que Dios la
haga perfecta. Tal vez sea buena para ti también.
¿Por qué no pruebas?
Te invito a orar: Padre, tu que nos libera
de las preocupaciones y los temores que nos esclavizan. La confianza es a veces
difícil para nosotros, pero hoy te pedimos que nos muestres tu verdad como un
soplo de aire limpio y fresco. Amén
No hay comentarios:
Publicar un comentario